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Michel Salgado: “La Champions es un mundial que se juega todos los años”

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Aunque en el primer semestre del 2014 toda la atención se va detrás del Mundial Brasil 2014, la UEFA Champions League sigue su curso, consolidándose como el torneo de clubes más importante del mundo. Y motivos hay de sobra, porque, mal que pese por estas tierras, tiene a los mejores jugadores del planeta, los mejores partidos y, encima, se juega todos los años. Es decididamente un mundial al que no hay que esperar cuatro años para que se vuelva a disputar.

A propósito de esa magia que transmite la Champions por todo el mundo, Rivadavia.com.ar tuvo la chance de entrevistar a Michel Salgado, que en Real Madrid jugó al lado de Zidane, Figo, Raúl y Roberto Carlos, entre otros Galácticos, y levantó la “Orejona” en dos ocasiones.

-Por la mística que genera y el atractivo que tiene la Champions ¿es el mundial que se juega todos los años?

-Yo creo que has dado perfecto en la tecla, la Champions es un mundial que se juega todos los años. Esa es la sensación que tenemos los jugadores cuando la jugamos. Es nuestro mundial, pero en clubes, y realmente esa sensación se lleva en cada partido, en cada entrenamiento. Las semanas en que hay Champions, los entrenamientos son diferentes de los que hay Liga, porque se siente de una manera diferente y en un club como Real Madrid se siente aún más especial y con más presión. Pero sí, estoy de acuerdo contigo en que cuando levantas el trofeo sientes lo mismo que cuando ganas la Copa del Mundo.

-En los últimos mundiales, el nivel no ha sido tan alto de acuerdo a las expectativas que se generaron. No sucede así en la Champions, que los equipos intentan jugar buen fútbol desde el comienzo hasta el final de la misma…

-Hombre, está claro que la presión en el fútbol ha subido muchísimo cada año y eso hace que los entrenadores lo sientan así, y como tú dices, por ahí tienen un estilo de juego que en determinados partidos se refleja en planteos muy conservadores, pero la Champions es un trofeo especial, donde los entrenadores, al ser un torneo que va durante todo el año, desde la zona de grupos hasta los partidos digamos “de la muerte”, lo puedan vivir de una manera distinta. A partir de octavos, todos los partidos son vibrantes, de una dimensión enorme, de una calidad futbolística espectacular y hay que ser justos, ya que en la Champions tenemos a los mejores jugadores del mundo, a los brasileños, a los argentinos, a los coreanos y eso es una clave importante, porque si bien es una copa que se juega en Europa, los jugadores sudamericanos tienen una parte importante, como el Kun Agüero y muchos otros. Y esa es la clave de la Champions. Además, cuando a equipos como el Manchester City o el PSG llegan nuevos dueños con capitales, el objetivo final es ganar lo más grande y lo más grande es ganar esta copa.

-Las finales de torneos continentales en Sudamérica, llámese la Libertadores, la Sudamericana o la Recopa se juegan a partido y revancha. ¿Eso le quita mística a la definición?

-Sin ninguna duda, yo te puedo asegurar que una final a dos partidos no tiene nada que ver con la pasión, la presión incluso y la dimensión que trae una final a único partido. La final a único partido es maravillosa pero ya no sólo en Champions, sino también en Copa del Rey, que no es muy importante en España ahora mismo, pero cada final, esa semana adquiere una dimensión enorme y la afición lo vive como algo muy grande. Tu imagínate la Libertadores, no sé, Boca jugando contra cualquier equipo de Brasil y hacerlo a partido único en Paraguay. Yo creo que la gente se volvería loca por estar en ese campo, con dos países enfrentados, porque ya no son sólo dos equipos, sino dos países enfrentados en una final. Yo creo que se equipararía sin ninguna a duda, y eso es lo que también tiene de especial la Champions.

-Real Madrid es el club que más sabe de Champions porque la ha ganado en nueve oportunidades, pero en los últimos años le ha costado muchísimo, aún habiendo contratado refuerzos como Gareth Bale, que costó 100 millones de euros. ¿Por qué le cuesta tanto la décima? ¿Es demasiada presión?

-Es mucha presión, porque la presión en el Madrid es enorme. Ganar la Champions es el objetivo que se marca el Real Madrid cada año cuando empieza un proyecto, y eso implica que tengas que renovar y que traigas algo más, y ese algo más es porque también está entrando mucho dinero en otros clubes. Hemos visto lo rápido que se han armado el Manchester City y el Paris Saint Germain para llegar ya a zonas peligrosas como cuartos de final o semifinales, con lo cual, si quieres estar y quieres mantener esa fuerza que te da llevar históricamente la camiseta del Real Madrid también tienes que traer a los mejores y eso es lo que intenta Florentino Pérez cada año.

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Salgado, que tiene 38 años y confesó que le hubiese gustado jugar en Boca, también recordó a los argentinos con los que fue campeón en Real Madrid…

-Has sido campeón de la Champions jugando con argentinos en el plantel, como Redondo y Solari. ¿Qué contagian ellos dentro del plantel?

-Hombre, contagian lo que tiene un jugador argentino. No es porque esté en la Argentina, pero el jugador de aquí tiene una cosa en el ADN y se adapta a cualquier superficie, a cualquier país y a cualquier comida. Simplemente van a un país a jugar al fútbol y son los primeros en adaptarse. Yo creo que tienen ese sentimiento ahí, y creo que se gana en la calle. Lo bueno del fútbol argentino es que viene de la calle y de allí se aprenden cosas que no se aprenden nunca en una escuela (de fútbol). Está claro que en la escuela aprendes mucho a nivel técnico, pero la escuela de la calle es la que te hace competir y es la que traen los argentinos a cualquier equipo y he tenido la suerte de estar con muchos, con Fernando, Cambiasso, Solari, Gago, Higuaín y Gaby Heinze. Todos tienen algo especial cuando compiten.

-Hace poco, Ángel Di María hizo un gesto polémico hacia un sector del público del Real Madrid. ¿Creés que él sólo se arrepintió?

-Sin ninguna duda. La gente que está alrededor de él también se lo ha hecho ver así. Ángel Di María se ha dado cuenta que el Real Madrid es muy grande y que era el momento de dar un paso atrás y lo ha dado. Y es justo decir que si una persona se equivoca, puede pedir perdón y seguir adelante, y no sólo que Ángel ha pedido perdón sino que a partir de eso ha hecho sus mejores partidos. Ha dado un paso adelante y creo que sí sigue así, estoy seguro, porque conozco al Bernabéu, que ya se lo están perdonando (risas).

-¿Y con la décima Champions en Lisboa se perdona todo?

-Sin dudas. En Real Madrid se perdona todo si se levanta ese trofeo. Es como cuando tienes cualquier enfermedad y te tomas alguna medicina. La medicina del Madrid para cualquier problema es la Champions.

Por Alejandro Panfil

(Publicada originalmente en Diario La U y Rivadavia.com.ar)

 

HABLEMOS DE FÚTBOL

Una vez más se enfrentan Barcelona y Real Madrid en el campo de juego. Una vez más se vuelven a ver las caras y a mostrar sus virtudes Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Una vez más, como ya es costumbre en el último tiempo, la lupa se saca de la mesa de luz para evaluar, incisivamente, cómo festejan sus goles los dos mejores jugadores del mundo, como si la labor del periodismo deportivo hubiese mutado hacia un formato basado en chimentos y banalidades al estilo TMZ.

Y en Twitter, red social que permite lanzar punzantes afirmaciones sin temer al ridículo o al diario del lunes, se leen alabanzas a la humildad de La Pulga y misiles contra los gestos arrogantes de Cristiano Ronaldo cada vez que estos convierten un tanto, como si eso fuera lo más importante a analizar en un partido de fútbol.

Ambos rompen redes cada tres días, pero parece que esos goles no valen lo mismo. Los dos de Messi ante Iker Casillas-tremendo el segundo, por cierto-vienen acompañados por una catarata de elogios de los argentinos que lo han readoptado en el último año, dolidos por las críticas que llegaron desde Barcelona por no saber valorar al rosarino en su justa medida. Parece que, al haber sido cuestionado el maltrato hacia el mejor jugador del mundo, en la Argentina se han decidido no solo a admirar sus goles, sino también a elogiar la forma en cómo los festeja, abrazándose con sus compañeros y haciendo honor a la bondad y a las buenas costumbres que pretende imprimir el club catalán. Por cierto, es fácil adoptar esta postura cuando en el Madrid hay personajes no aptos para una campaña de UNICEF, como Mourinho y Pepe.

A Cristiano, que en un acto poco feliz osó declararse como rico, guapo y un gran jugador, no se le perdona absolutamente nada. En cambio, se le critica todo, y por eso sus goles parecen no valer lo mismo que los de su rival en la permanente carrera por los premios individuales que entregan la FIFA y la UEFA.

Es extraño, al menos, que en Argentina se critique la forma de ser del portugués. Aquí, donde se ha alabado a deportistas no solo por sus habilidades sino también por tener ego y lengua picantes como CR7, nos hemos contagiado de una moralina importada desde Cataluña, como si eso nos representara. Aquí, donde se ha criticado una supuesta falta de sentido de pertenencia de Lionel Messi por no cantar el himno nacional, se lo ha proclamado como el más argentino entre los argentinos.

La humildad y el sentido de ubicación de Messi no es precisamente nuestra principal virtud. Sin embargo hoy, reactivamente porque el mundo nos ha tachado de ingratos, nos empeñamos en valorar sus cualidades humanas por sobre sus habilidades futbolísticas. Es extraño, perdonen la insistencia.

Ronaldo, así tal como es, con un ego inmenso y políticamente incorrecto, sería ídolo en Argentina si no existiera Lionel, la estrella que le hace de contrapeso y  figura antagónica. Es raro que en Argentina se critique al portugués. ¿Será que nos duele ser más parecidos a Cristiano que a Messi?

Para evitar situaciones ingratas frente al espejo, sería más conveniente quedarse con el análisis y el disfrute del juego y no con la interpretación de los gestos de uno y otro. Tenemos a Messi, tenemos a Cristiano. Hablemos de fútbol.

@APanfil

MESSI, EL REBELDE

 

Madrid, 10 de diciembre de 2011. Lionel Messi ve y siente que el Barcelona debe salir de la situación incomoda en que se encuentra desde los 22 segundos de partido. Las cosas no salen, el estilo de juego característico del equipo Culé no aparece y la paciencia esta vez no parece ser el mejor aliado para contrarrestar a un Real Madrid que se viene embravecido como un toro que se escapó de la Plaza de Las Ventas. Aunque se trate del asombroso y poderosísimo equipo de Pep Guardiola, esta vez parece que la derrota es lo que más se acomodará a la noche de La Castellana.

Sin embargo, para Messi hay una salida y, más que nunca, depende de él que las cosas vuelvan a su lugar. Está convencido de que de sus pies y de su velocidad mental saldrá la solución para los suyos y sólo así prolongará una larga racha sin sonrisas Merengues en este clásico que ha alcanzado escalas globales en el último lustro.

Lionel, dando un elemento más para el debate sobre lo que debería ser su rol en la selección argentina, arranca desde el circulo central, deja tres hombres en el camino y, cuando el cuarto en cuestión lo está por derribar, suelta un pase mágico para que Alexis Sánchez también haga historia propia en territorio enemigo y señale el empate, el certificado de que una victoria más es posible. Sí, Messi tuvo este 10 de diciembre el acto de rebeldía que tanto se le pide en la Albiceleste. Y, para ahuyentar a los mal pensados, esa rebeldía no es nada del otro mundo, sólo tiene que ver con lo futbolístico.

En pocos segundos, el rosarino dio muestras de lo que pretende el hincha argentino, o al menos el amante del fútbol que se toma dos segundos más para pensar lo que quiere expresar.

No se trata del estupido pedido de que cante el himno, no es que convierta tres o cuatro goles por partido, no es que lleve una cinta de capitán que algún demagogo le hizo cargar en un brazo. Es simplemente ser el mejor del mundo en esos momentos en que solo el mejor del mundo puede hacer el intento de arreglar las cosas. Esa es la rebeldía que se le pide a los mejores, esa rebeldía que Lionel puede soltar en una cancha. Lo que piden los necios no es tan importante.

@APanfil