Archivos Mensuales: marzo 2013

LA ÉPOCA DORADA AÚN NO CONCLUYÓ

messi

Cuando muchos se preguntaban si la mini crisis futbolística del Barcelona y un supuesto bajón anímico de Lionel Messi eran pruebas suficientes como para afirmar que se estaba en presencia del fin de un ciclo, el equipo dirigido provisoriamente por Jordi Roura se encargó de espantar a los fantasmas y de señalarle la puerta de salida de  la Champions al Milan, equipo que había dado un gran golpe en San Siro y contagiado al Real Madrid para que eliminara al Barcelona de la Copa del Rey y lo venciera en el clásico de la Liga Española.

El mejor equipo del mundo, porque lo sigue siendo, recurrió al mejor futbolista de estos tiempos para concretar la hazaña. Había que remontar esos dos malditos goles del partido de ida y los antecedentes pesaban. En el 2010, la sinfónica de Pep Guardiola no supo cómo levantar un 3 a 1 ante el Inter de José Mourinho y en el 2012 tampoco pudo con Chelsea cuando la diferencia era sólo de un gol.

Estaban todos los condimentos para que se viviera una jornada épica en el Camp Nou: con resultado en contra y con Tito Vilanova todavía tratándose de su cáncer en Nueva York, los jugadores entendieron que era el momento de demostrar que su equipo no estaba muerto, mucho menos que era el fin de un ciclo por un par de semanas sin alegrías.

Lionel Messi, de quien se especuló que no estaba bien anímicamente, abrió la cuenta a los cinco minutos con un golazo similar al que le hizo Diego Armando Maradona a Grecia en el Mundial del 94. Lo gritó con puño cerrado y animando a sus compañeros a que todo era posible y que había que seguir en esa línea. Barcelona, como en sus mejores galas, monopolizó las acciones en el primer tiempo y empequeñeció a su rival, aunque en una contra se pudo haber complicado todo si Niang no estrellaba en el palo ese mano a mano que tuvo ante Víctor Valdés. Había una vida más y el Barcelona, mejor dicho Messi, la aprovechó, metiendo otro golazo; esta vez similar al que desniveló la final de Londres ante Manchester United. La serie ahora estaba igualada pero no liquidada, aunque estaba el alivio de saber que el Barça era capaz de cualquier cosa, era el Barça de siempre.

Milan, un equipo que bajó a la realidad, fue pura impotencia. Cualquier intento de avance en el campo era detenido por Sergio Busquets, en primera instancia, o por Javier Mascherano, si hacía falta. Mientras tanto, Lionel seguía pidiendo la pelota, encarando y recibiendo golpes rivales. Se turnaban  Ambrosini y Mexes para bajarlo, aunque el argentino nunca se achicó.

Todo era optimismo, pero faltaba ponerle el sello al pasaporte a los cuartos de final. Eso empezó a ocurrir a los 10 minutos del segundo tiempo, cuando David Villa marcó el tercero, y en el minuto final, cuando Jordi Alba estableció el 4 a 0 final.

El festejo en Camp Nou, un estadio acostumbrado a las grandes victorias, fue especial. La patria culé necesitaba una remontada épica para contrarrestar todas las amarguras provocadas por Milan y Real Madrid, y la tuvo.

Barcelona, una vez más, demostró por qué es el mejor equipo de toda una época. Lo de ayer fue un aviso de que esa época aún no concluyó.

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LABBADIA, EL DESPERTADOR

Fussball: 1. BL 90/91, Bruno LABBADIA

Honestamente pensé que lo había soñado y que no existía un equipo llamado Kaiserslautern ni que su goleador era un tal Bruno Labbadia ni mucho menos que había ganado la Bundesliga 1991, esa que no recuerdo demasiado pero que seguí cada sábado después del mediodía a través de un canal de Uruguay.

No sé cómo habrá sido allá lejos y en el tiempo, pero fui de los que vieron fútbol en blanco y negro, de los que esperaban el lunes a la noche para comprar El Gráfico y de los que se tragaban todo un noticiero esperando el segmento deportivo, que era breve y no siempre tenía goles para ver.

Hace poco estuve en Cuba, y un futbolero de ley llamado Oscar Silva Ríos, me comentó que es muy difícil ver los partidos en el Cayo Granma, donde vive y donde sufrió la devastación provocada por el huracán Sandy. Oscar contó que era toda una odisea ver los goles de Messi en directo. Para toparse con algún partido de la Liga Española tenía que gastarse unas cuantas monedas en el bar de un hotel de Santiago de Cuba.

Ante tanto gol, tanta declaración cruzada, tanta Internet y demasiada información sin procesar, pensé que nunca habían existido aquellos mediodías de sábado con el fútbol alemán (y en blanco y negro). Pensé que me había imaginado los goles, las jugadas y los campeonatos, como lo debe hacer Oscar la mayoría del tiempo.

Por estos días vi un cable informando que el Stuttgart, el equipo ahora dirigido por Bruno Labbadia, no iba a poder llevar a sus hinchas a un partido con la Lazio por Europa League. Para variar, por nuevos incidentes racistas de los hinchas del equipo romano.

La cosa es que hice uso una vez más de las herramientas que hoy disponemos y que en la mayoría del tiempo nos invaden, y me enteré de que no solo existían Labbadia y el Kaiserslautern, sino que ese club también había ganado las ligas de 1951, 1953 y 1998. No había sido un sueño.