Archivos Mensuales: octubre 2012

PORQUE EL PASADO IMPORTA

“No hay nada más lindo que volver a tu casa”, dice una publicidad del Plan Casa Propia, impulsado hace unos meses por el Gobierno Nacional, y a esa frase la deben estar sintiendo cada vez más suya los hinchas de San Lorenzo de Almagro, club que está a un paso de volver a su viejo hogar. Ese terreno, donde estaba su estadio, fue expropiado hace tres décadas por el gobierno militar y luego se convirtió en un hipermercado de origen extranjero.

Desde el 2 de diciembre de 1980, triste día en que San Lorenzo fue local por última vez en el Gasómetro de Avenida La Plata, empatando 0 a 0 con Boca Juniors, miles y miles de hinchas comenzaron una lucha que, gracias a no bajar nunca los brazos, está a punto de tener el tan esperado resultado. El Ciclón y sus hinchas, luego de lo ocurrido en la Legislatura Porteña el último 18 de octubre, no ven la hora de volver a casa, como reza la publicidad gubernamental.

Y no es casualidad que toda esa gente se esté animando a soñar en grande. Por primera vez en mucho tiempo, la dirigencia del club consiguió el compromiso de los legisladores de la Ciudad de Buenos Aires para convertir en ley el Proyecto de Restitución y que votaran favorablemente la conformación de un fideicomiso entre San Lorenzo y el Banco Nación para que los terrenos de Boedo vuelvan a sus verdaderos dueños, así como en un terreno mucho más serio ya son 107 los nietos a los que se les ha restituido su verdadera identidad.

Puede sonar un poco frívolo utilizar estas líneas para hablar sobre algo referido a un club deportivo y no es raro escuchar a los no sanlorencistas quejándose y pidiendo que los Cuervos “se dejen de joder” con eso de volver a Boedo, pero quienes hacen ese tipo de comentarios en forma liviana deberían saber que de ese modo están cayendo, en parte, en el mismo error que derivó en la quita de los terrenos de San Lorenzo: el desprecio por el pasado.

Hace tres décadas, un gobierno de facto pasó por encima de toda una masa societaria y, con la prepotencia que caracterizó a los violentos militares que tomaron por asalto la Argentina en 1976, dejó de lado cualquier tipo de sensibilidad para quebrar los corazones de muchos hinchas y de todo un barrio.

“Es un día histórico. En una época a los que algunos le construían estadios, a nosotros nos sacaban uno. Es un día de muchísima emoción para los hinchas y quiero agradecerle a la Subcomisión del Hincha, que trabajó minuto a minuto. Estamos a pocos pasos de un hecho que va a cambiar la vida de San Lorenzo”, dijo Marcelo Tinelli, ahora vicepresidente del club, al salir de la sesión en que la Legislatura se comprometió a convertir en ley la expropiación y restitución de los terrenos de Avenida La Plata al 1700. “Espero que en noviembre voten favorablemente y nos devuelvan terrenos que nunca teníamos que perder”, agregó el conductor televisivo.

Los legisladores que dieron el visto bueno para colaborar con la iniciativa de San Lorenzo, además de alegrar a los hinchas y socios azulgranas, están dando un ejemplo de lo que significa la historia, sea reciente o lejana, porque mirar para atrás, muchas veces, suele ser el mejor modo de prevenir errores, de los leves o de los que no tienen arreglo.

Que San Lorenzo-sí, un club de fútbol-esté muy cerca de recuperar sus terrenos es un saludable símbolo y ejercicio de la democracia que se ha recuperado luego de tanto dolor. Tal vez esa alegría que sentirá todo un barrio al recuperar su club ayude a entender que el pasado sí importa, y que no sólo hay que mirar hacia adelante.

Y sí, nunca mejor aplicado eso de que “no hay nada más lindo que volver a tu casa”.

@APanfil

HABLEMOS DE FÚTBOL

Una vez más se enfrentan Barcelona y Real Madrid en el campo de juego. Una vez más se vuelven a ver las caras y a mostrar sus virtudes Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Una vez más, como ya es costumbre en el último tiempo, la lupa se saca de la mesa de luz para evaluar, incisivamente, cómo festejan sus goles los dos mejores jugadores del mundo, como si la labor del periodismo deportivo hubiese mutado hacia un formato basado en chimentos y banalidades al estilo TMZ.

Y en Twitter, red social que permite lanzar punzantes afirmaciones sin temer al ridículo o al diario del lunes, se leen alabanzas a la humildad de La Pulga y misiles contra los gestos arrogantes de Cristiano Ronaldo cada vez que estos convierten un tanto, como si eso fuera lo más importante a analizar en un partido de fútbol.

Ambos rompen redes cada tres días, pero parece que esos goles no valen lo mismo. Los dos de Messi ante Iker Casillas-tremendo el segundo, por cierto-vienen acompañados por una catarata de elogios de los argentinos que lo han readoptado en el último año, dolidos por las críticas que llegaron desde Barcelona por no saber valorar al rosarino en su justa medida. Parece que, al haber sido cuestionado el maltrato hacia el mejor jugador del mundo, en la Argentina se han decidido no solo a admirar sus goles, sino también a elogiar la forma en cómo los festeja, abrazándose con sus compañeros y haciendo honor a la bondad y a las buenas costumbres que pretende imprimir el club catalán. Por cierto, es fácil adoptar esta postura cuando en el Madrid hay personajes no aptos para una campaña de UNICEF, como Mourinho y Pepe.

A Cristiano, que en un acto poco feliz osó declararse como rico, guapo y un gran jugador, no se le perdona absolutamente nada. En cambio, se le critica todo, y por eso sus goles parecen no valer lo mismo que los de su rival en la permanente carrera por los premios individuales que entregan la FIFA y la UEFA.

Es extraño, al menos, que en Argentina se critique la forma de ser del portugués. Aquí, donde se ha alabado a deportistas no solo por sus habilidades sino también por tener ego y lengua picantes como CR7, nos hemos contagiado de una moralina importada desde Cataluña, como si eso nos representara. Aquí, donde se ha criticado una supuesta falta de sentido de pertenencia de Lionel Messi por no cantar el himno nacional, se lo ha proclamado como el más argentino entre los argentinos.

La humildad y el sentido de ubicación de Messi no es precisamente nuestra principal virtud. Sin embargo hoy, reactivamente porque el mundo nos ha tachado de ingratos, nos empeñamos en valorar sus cualidades humanas por sobre sus habilidades futbolísticas. Es extraño, perdonen la insistencia.

Ronaldo, así tal como es, con un ego inmenso y políticamente incorrecto, sería ídolo en Argentina si no existiera Lionel, la estrella que le hace de contrapeso y  figura antagónica. Es raro que en Argentina se critique al portugués. ¿Será que nos duele ser más parecidos a Cristiano que a Messi?

Para evitar situaciones ingratas frente al espejo, sería más conveniente quedarse con el análisis y el disfrute del juego y no con la interpretación de los gestos de uno y otro. Tenemos a Messi, tenemos a Cristiano. Hablemos de fútbol.

@APanfil