Archivos Mensuales: abril 2012

CONSEJOS PARA NO EXTRAÑAR A PEP GUARDIOLA

Como ya la mayoría lo habrá notado, es y será muy duro superar la conmoción por la salida de Pep Guardiola del Barcelona. Como si cuatro años y trece títulos no hubieran sido suficientes, hay quienes pretendían su perpetuidad en el banco del Camp Nou.

Bueno, para tratar de disimular su ausencia vamos a proponer un plan de contingencia, que no será suficiente pero seguramente podrá ayudar a transitar por esta enorme tristeza que de ningún modo alguien se atrevería a reconocer que es un tanto exagerada.

Para empezar a no extrañar esos comentarios empalagosos de cada ocasión en que se hablaba del Barça será necesario comprar varias docenas de medialunas con crema pastelera y suficientes cajas de chocolate en rama, como los que venden en Bariloche. Nada de agua para quitarse el dulce, nadie lo hacía para comentar las hazañas del equipo catalán.

El siguiente paso será sacar por un tiempo la mano del teclado y concentrarse en la búsqueda de un buen diccionario de antónimos, para ponerle palabras a estos días que se vienen sin los elogios desmedidos al conjunto Culé que tanto llenaban el timeline del futbolero en Twitter. Si ese objeto tan caído en desuso les aburre, prueben con la guía del Clausura argentino. Clarín y La Nación suelen sacarla al inicio del torneo y seguramente servirán de inspiración para esta difícil tarea. A continuación, las nuevas denominaciones:  lo que antes era arte con Guardiola se debe reemplazar por producción de empates en serie a cargo de Julio César Falcioni o por los aterrizajes forzosos del piloto de tormentas llamado Matías Almeyda. A la magia y destreza de Xavi, Messi e Iniesta hay que trocarlas por las burdas imitaciones de Mouche y Funes Mori. Y así sucesivamente, hasta que pensemos que el ciclo de Guardiola en el Barcelona fue solo un sueño.

Como ya no tendremos los duelos entre Mou y Pep, y a sabiendas de que una disputa dialéctica del portugués con Tito “Pito” Vilanova no tendrá tanto glamour, será cuestión de conformarnos con los cruces del subdesarrollo-y muy insignificantes-entre Daniel Passarella y Daniel Angelici. Hasta en esa materia estamos en decadencia, parece mentira que el Káiser todavía no se haya desayunado que su club juega desde el 2011 en segunda división…

Si, es triste lo que sucedió en Catalunya, pero no hay mal que por bien no venga. Al menos por un tiempo no tendremos que soportar el deporte favorito de los periodistas argentinos: hablar de cuanto saben de la vida en Barcelona.

“Estoy vacío y necesito llenarme”, dijo Guardiola explicando su desgaste y desmotivación de los últimos tiempos. Quedate tranquilo Pep, más vacíos estamos nosotros…

Anuncios

ROSARIO, BARCELONA, MESSI Y ESE NO SÉ QUÉ

Algo deben tener que ver estas dos ciudades magnificas, pero no está muy claro. Salgámonos de la rápida definición de Rosario como “La Barcelona argentina” y busquemos los por qué de esta curiosa asociación. A simple vista, no hay muchos elementos como para trazar un paralelo entre la Cuna de la Bandera y la Ciudad Condal, pero alguna razón debe haber más allá de que ambas comparten la categoría de “lugar en el mundo” para Lionel Andrés Messi.

¿Cómo es eso de que se parecen si una mira al Río Paraná y la otra al Mar Mediterráneo? ¿Qué pueden tener en común salvo cierta atmosfera de bohemia y eterna juventud? Bueno, tampoco está tan mal jugar un poco a los parecidos, si ya hubo quienes se animaron a comparar ciudades muy diferentes y no se pusieron colorados. Se sabe que San Pablo tiene delirio de Nueva York y se ha dicho hasta el hartazgo que Buenos Aires es una mezcla de Madrid y París. Es más, ¡hay quienes ven un parecido entre Mar del Plata y Biarritz! La imaginación de quienes obtuvieron su título de agente de viajes lo puede todo, claro está.

En Rosario, aunque haya marcadas diferencias estéticas con la capital catalana, hay guiños claros, como que uno de los paseos de la costanera norte, más precisamente en la playa La Florida, lleva el nombre de Rambla Catalunya o que varias esculturas cerca del Monumento a La Bandera recuerdan al Parc Güell con los típicos pedazos de vidrios y azulejos pegados en el cemento. Para más ejemplos, un local que se especializa en vinos y picadas se llama directamente “Barcelona”.

Más allá de esas marcas comunes, no parece haber otra razón para que a estas dos ciudades se las ponga como semejantes, y sin embargo hay un “no sé qué” que las vincula. De todos modos, poco importan las similitudes o diferencias. Ambas tienen lo suyo y no tienen desperdicio. Tal vez la respuesta sea más simple y pueda llegar a estar en ese spot turístico en que La Pulga sueña con Rosario desde su habitación en Barcelona.

PD: visiten Rosario, varias veces.