Archivos Mensuales: enero 2012

MESSI Y LA AMISTAD ENTRE TANTO ORO

 

“No lo puedo creer, no lo puedo creer…”, se leía en los labios de Jorge Messi hace un año, cuando su hijo se quedó con el segundo Balón de Oro consecutivo. La sorpresa, aunque efectivamente se tratara del mejor jugador del mundo, era grande ya que Xavi Hernández y Andrés Iniesta, además de ser dos monstruos del fútbol, llegaban de ser campeones del mundo con su selección y no se esperaba que los votantes del FIFA World Player innovaran justo en esa oportunidad. 

Messi no marcó un sólo gol y se fue goleado de Sudáfrica 2010 con la selección argentina. Parecía el momento indicado para hacer una pausa en su reinado-indiscutible claro está- y premiar individualmente a algún integrante de La Roja. Pero, si se borraba de la memoria la cita en Africa del Sur, se caía en la cuenta de que Lionel había tenido un año fantástico, otro más, jugando en un nivel superlativo, haciendo perder la cuenta de los goles marcados, y cosechando numerosos títulos, como ya era su costumbre. Pero claro, todos esos títulos fueron con el Barcelona, el mismo equipo de Xavi e Iniesta…

El tercer Balón de Oro para Lionel Messi, correspondiente a lo hecho en 2011, no es injusto, porque es el mejor jugador del mundo y lo ha demostrado en cada uno de los partidos que disputó con su club, pero tiene algo de inoportuno, o de morbo, al dejar otra vez con las manos vacías a uno de sus amigos y máximos cómplices futbolísticos en el cuadro catalán. En tal caso, no sólo lo merecía Messi, no sólo lo merecía Xavi, lo merecía todo un plantel.

Messi, en el día que igualó la marca de Platini, Van Basten y Cruyff, tuvo mucho más tacto que los que organizan este tipo de shows, que sólo por tratarse de un show se podría llegar a entender que Shakira haya presentado un premio, y se encargó de darle a su compañero el reconocimiento que tanto se le viene negando: “Lo quiero compartir con mi amigo y compañero Xavi. Es la cuarta vez que compartimos gala, vos también te lo merecés y para mí es un placer estar al lado tuyo acá y en la cancha”.

Excelente noticia la del tercer Balón de Oro de Lionel Messi y de que su reinado esté más vigente que nunca. Afortunadamente, él sabe mejor que nadie que el fútbol es un deporte colectivo.

@APanfil

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PEÑAROL, Y UNA HINCHADA DE PELICULA

 

“Yo no sé si Peñarol es mi vida, o mi vida es Peñarol…”, se pregunta uno de los tantos fanáticos que dan su testimonio en Manyas, la película, el excelente documental dirigido por Andrés Benvenuto cuyo principal objetivo fue homenajear a una de las hinchadas más importantes del Uruguay y del mundo.

Historias alegres, tristes, locas e incomprensibles pintan de amarillo y negro a esta película que ha sido declarada de interés cultural por el Ministerio de Educación y Cultura: desde un hincha que prometió cortarse un dedo si Peñarol conseguía la Copa Libertadores 2011-lo conserva porque Santos ganó la final-hasta otro que asoció a su perro en la categoría “Can del interior”.

Quién no haya tenido la oportunidad de presenciar un partido de Peñarol-algo totalmente recomendable para aquellos que sienten pasión por este deporte llamado fútbol-durante los setenta minutos que dura la película podrá conocer de qué se trata ese amor incondicional que tienen los Carboneros por su club, ese que se cansó de ganar trofeos y respeto a nivel nacional e internacional, siendo pionero en eso de conseguir la Copa Libertadores de América, por citar algún título de relevancia.

Hinchas anónimos y famosos participaron de Manyas, la película, ya sean políticos, como el ex presidente de la Republica Julio María Sanguinetti, o músicos, como Emiliano Brancciari de No Te Va Gustar. Todos aquí tuvieron la oportunidad de salirse de su rol habitual y confesar los motivos de su atracción por Peñarol. “Yo tengo debilidad por los jugadores que te das cuenta que sienten la camiseta”, cuenta el vocalista nacido en Argentina.

“¡Mirá, el Tony boludo!”, es uno de los instantes imperdibles, cuando en una peña de hinchas ven asomarse a Antonio Pacheco, el último ídolo del club, que viene a comerse un asado y jugar un picado con ellos. Pero sin dudas, el momento más conmovedor del film es la noticia de la muerte de Rocky, un grandote bonachón que ha viajado a todos lados por Peñarol pero que lamentablemente no llegó a ver el resultado final del documental en que tuvo gran participación.

A pesar de tratarse de uno de los clubes más ganadores del continente, sus hinchas no sacan pecho por los triunfos. Dicen, en cambio, que las derrotas les hacen reafirmar su amor por el Manya: “Podemos perder, pero vos perdés un partido de fútbol. La pasión siempre va a estar, nunca va a morir ¡La pasión nunca pierde, porque esto es Peñarol!”.

@APanfil