Archivos Mensuales: noviembre 2011

VER MAS ALLA DE LA GRAN REMONTADA

 

No sería muy serio colgarse solamente de la remontada y del resultado final conseguido en Barranquilla. Esto no es ver las cosas negativamente, sino que en la Argentina ya tuvimos suficientes desilusiones como para pensar que una buena y heroica victoria nos convierte nuevamente en los mejores del mundo, como creemos desde hace muchos años.

Hasta el entretiempo del partido con Colombia solo se había hablado del calor y de la humedad que debía soportarse, tanto que las condiciones climáticas iban camino a convertirse en un aliado en caso de tener que justificar un nuevo traspié, pero por sobre todo, una mala actuación desde lo futbolístico. Lo que muchos interpretaron como dominio argentino, por la posesión de pelota, se trató de un juego intrascendente que no llegó nunca a lastimar al rival. Las apiladas de Messi morían en el intento de gambetear al cuarto defensor.

Es verdad que en la segunda etapa todo cambió, que Messi jugó sus mejores 45 minutos en el seleccionado en muchísimo tiempo y que terminó siendo una fiesta, pero quedarnos solo con el 2-1 final sería caer en el mismo error de siempre.

Recién en junio volverá la actividad oficial y con esta oportuna y valiosísima victoria  se corre el riesgo de olvidar lo que se hizo y se sigue haciendo mal. Por esas cosas que tiene el fútbol, Argentina termina el año en lo más alto de la tabla, junto a Uruguay y Venezuela, y bienvenido sea. Pero, para construir futuro, habrá que ver más allá del resultado.

@APanfil

Anuncios

¿ESTA PROHIBIDO APRENDER DE LOS ERRORES?

 

En los últimos tiempos, muchos años ya, los equipos argentinos, ya sean clubes o selecciones nacionales, se han acostumbrado a descomprimir situaciones apremiantes echando al entrenador de turno.

Según los que saben, luego de esa descompresión, los jugadores se quitan la enorme carga que vienen soportando en sus espaldas y al arribar otro entrenador llegan los vientos de cambio, se renuevan los ánimos y florece todo aquello que se había marchitado.

Tal es así que los dirigentes argentinos ya toman la decisión de descomprimir antes de que haya suficiente compresión. Por ende, los plazos se acortan y la intolerancia aumenta. Pocos clubes se han animado, como el América de México, a poner en venta a su plantel, porque realmente es más fácil cambiar al técnico y no, de una, a todos los jugadores que, dicho sea de paso, son los primeros responsables de los triunfos y de las debacles.

Como en Argentina únicamente nos podemos remitir a hablar de debacles, el problema es más complejo, ya que dirigentes, entrenadores y jugadores comparten responsabilidades en estos largos años de frustraciones aunque,  como es sabido, cuando hay que descomprimir la situación, los dirigentes y los jugadores-muchos, incomprensiblemente-siguen, mientras que los entrenadores desfilan como modelos por el predio de Ezeiza.

Así, desde 2009, se sucedieron los técnicos-Basile, Maradona, Batista y Sabella-y se fueron renovando los aires, pero la caída siguió sin detenerse. Tres de esos entrenadores corrieron la misma suerte por cometer los mismos errores: fomentar la desidia y no el respeto por la camiseta argentina, convocar por nombre y no por actualidad y repetir el mismo panfleto de excusas (altura, calor, humedad, cancha de River en mal estado, cancha de River vacía, público indiferente).

Alejandro Sabella, con cuatro partidos amistosos y tres oficiales disputados, ya padece los mismos males que los anteriores y sigue cometiendo errores similares al desconocer los bajos niveles de la pareja de marcadores centrales y del ex capitán de la selección, por ejemplo.

Ni hablar de la falencia en el intento de conjugar tanto poder de fuego junto y la ya insoportable falta de compañía para Messi, al cual se ha desligado totalmente de responsabilidades, inclusive cuando desaparece o juega mal. Un dato: es el capitán.

La selección argentina sigue tropezando con la misma piedra, una y otra vez. La frase hecha, lamentablemente, es acorde a los lugares comunes en los que sigue cayendo el combinado nacional.

Alguna vez entenderemos que para solucionar problemas-o descomprimir situaciones-no solo hay que dirigir la mirada hacia el técnico.

@APanfil

SIMEONE: EL “VALIENTE” Y EL “CAGON”

 

Con el mismo facilismo con el que decimos “Cholo, sos cagón”, también en su momento nos precipitamos-como acostumbramos los argentinos-en catalogarlo como un entrenador moderno, ganador y que iba para adelante con el cuchillo entre los dientes, como en su época de jugador.

Nos apuramos en señalarlo entre la camada de entrenadores jóvenes que traía aire fresco al fútbol argentino y ni siquiera le dimos la chance de hacerse de abajo e ir paso a paso, como decía Mostaza Merlo. Arrancó muy arriba, con la gloria de un titulo, previo corto paso por Racing.

Ese Simeone que ganó un titulo desde atrás con Estudiantes, que bien pudo haber sido asegurado mucho antes por el Boca de La Volpe, lo hizo ser tan importante como los Ramón Díaz, los Bianchi, los Basile. Tuvo la suerte de no ser clasificado como Menottista o Bilardista y la explicación de todo esto es que su estilo no estaba definido. Es más, aun sigue sin definirse.

No sabemos si Simeone es el que te gana un campeonato con River luego de cuatro años o si es el que te lo deja último por primera vez en su historia. No sabemos si Simeone es el que, manteniendo a un Racing invicto, está pensando en el campeonato, la clasificación a las copas o la tabla de los promedios. En su rush como entrenador ya sabe de pelear campeonatos y de salvar equipos del descenso, como ocurrió en su corta carrera en el Catania italiano.

Hoy, cuando la tribuna y gran parte de la opinión pública futbolera del país lo tildan de “cagón”, porque nos gusta y necesitamos ponerle título a todo, debemos recordar lo mucho que se le elogió el ir al frente en sus comienzos.

¿No será que la locura del fútbol argentino es la que convierte en “cagones” a sus entrenadores? El hecho es que, en tan solo cinco años de carrera, Simeone ya fue valiente y cagón. Y, para poner esos adjetivos, como siempre, nos basamos en los resultados.

Y sí, desde la tribuna tenemos permitido decir cualquier cosa…

@APanfil