Archivos Mensuales: junio 2011

GUILLERMO NO MERECIA EL DESCENSO COMO GIMNASIA

 
 
Sólo el coraje, el profesionalismo y el amor a la camiseta de Guillermo Barros Schelotto hicieron que decidiera ser parte de un nuevo descenso de Gimnasia y Esgrima La Plata. El delantero, con 38 años, ya estaba hecho. Ya había conseguido la Copa Centenario en 1994, ya se había convertido en ídolo de dos clubes, al alcanzar absolutamente todos los títulos que se propuso en Boca Júniors. Encima, experimentó lo que era jugar en el exterior y también ser campeón con el Columbus Crew.

 

Guillermo estaba hecho desde hace rato, pero decidió darle una mano, como pudiera, a su Lobo querido. Hizo mucho más de lo que él pensaba. No sólo fue apoyo moral en un momento difícil, también colaboró con goles para forzar al menos la tercera promoción consecutiva.

El equipo platense venía coqueteando desde hace varias temporadas con el descenso, de hecho levantó milagrosamente dos series de promoción ante Atlético Rafaela. Ya con San Martín de San Juan la cosa fue distinta y el Lobo consiguió un punto de seis en juego. Ni siquiera pudo utilizar la ventaja deportiva que rige para los equipos de primera división.

“Enterremos a todos los que nos hicieron esto. Tuvimos que poner la cara 25 o 26 jugadores por las cosas que se vienen haciendo mal hace años. Tenemos dos posibilidades: elegir el camino de la crítica contra todos los dirigentes de los últimos 14 años, fáciles de criticar porque han vaciado a Gimnasia, o el del desafío de volver, el que creo que hay que tomar”, dijo el Mellizo al finalizar el partido y al consumarse el descenso.

Lo suyo fue heroico, como no podía ser de otra manera. Eso sí, no se merecía el descenso que sí se merecía Gimnasia.

@APanfil

ARGENTINA-BOLIVIA: ¡EN LA PLATA NO HAY ALTURA!

Cómo olvidar la paliza que le dio Bolivia a Argentina un 1 de abril de 2009. Se jugaban las eliminatorias para el mundial de Sudáfrica y el conjunto del altiplano se dio un gustazo al ganar 6 a 1 ante el equipo de Diego Armando Maradona, recién asumido como entrenador de la Albiceleste.Esa goleada, que es el antecedente inmediato del partido inaugural de la Copa América el próximo viernes, no quedó en el olvido fácilmente ya que, entre otras cuestiones, fue el último partido de Juan Pablo Carrizo antes de su vuelta de la mano de Sergio Batista. Además, se empezaba a dudar de la capacidad del Diez, que había llegado a la Albiceleste para reemplazar a Alfio Basile.La mayoría de los jugadores argentinos encontró justificación a la goleada en los 3650 metros de altura, que le sentaban de novela al conjunto local y fatal para los visitantes. “Personalmente, creo que es imposible jugar ahí, aunque hay otros jugadores que van y juegan. Igualmente eso no puede ser una excusa por la derrota”, dijo Lionel Messi poco después de un resultado tan contundente como el que recibió Argentina ante Checoslovaquia en Suecia 1958.

Maradona no se pronunció en contra de la altura, ya lo había hecho a favor tiempo atrás, jugando un partido junto a Evo Morales y defendiendo el derecho de Bolivia a jugar en donde quisiese ante una intención de la FIFA de quitarles esa posibilidad: “Blatter no sabe lo que es jugar al fútbol. Es ridículo. Están jugando con la alegría y la pasión de la gente”.

En La Plata, donde se volverán a encontrar Argentina y Bolivia, no hay altura. Será deber de Messi y compañía demostrar que el 6 a 1 en La Paz fue sólo culpa de los 3650 metros.

@APanfil

RIVER Y LA B: UN DESCENSO QUE LLEVA UNA DECADA

 
Allá por mayo del 2002, River, a través de su flamante presidente José María Aguilar, daba el primer paso de lo que sería su larga y estrepitosa caída. El club, cifra más, cifra menos, gozaba de buena salud y todavía podía ostentar toda su grandeza histórica luego de una nueva vuelta olímpica de la mano de Ramón Ángel Díaz, el técnico más ganador de la vida Riverplatense. Aguilar, en un acto de extrema soberbia, decidió no renovarle el contrato al riojano para darle la bienvenida a Manuel Pellegrini, hombre que un año más tarde se iría por la puerta de atrás.

Luego se empezaron a suceder los síntomas que mostraban que el club iba por mal camino: ya los jugadores que llegaban a River no reunían las cualidades suficientes para vestir su camiseta. No sólo eso, por la entidad Millonaria pasaba gran cantidad de jugadores sin pena ni gloria y los únicos que sacaban tajada de esta situación eran los dirigentes y los intermediarios. El patrimonio de River se estaba extinguiendo.

El próximo paso fue vaciar las divisiones inferiores, vendiendo porcentajes de pases de chicos que aun no habían debutado en primera división y “quemando” a los que llegaban prematuramente al primer equipo.

River hizo perder la capacidad de asombro de propios y extraños. Cuando todavía era un habitué de la Copa Libertadores, sorprendió que se haya quedado afuera en primera ronda habiendo perdido dos partidos contra el Caracas de Venezuela, uno de ellos en el Monumental. Más tarde, intentó hacerle creer a sus hinchas que terminar último en un torneo no era tan grave y que iba a quedar en el recuerdo como un mal sueño y nada más. Luego llegaron las extensas rachas sin ganar partidos como visitante, luego como local.

Luego se desprendió desprolijamente, y en dos oportunidades, de Ariel Ortega, su ultimo ídolo. Si bien el Burrito tenía su gran responsabilidad, el asunto se resolvió de una manera muy triste, como si el problema no le correspondiera al club, pero Ortega era un problema más de los tantos que ya se acumulaban en Núñez.

La llegada de Cristian Fabbiani fue el más concreto ejemplo de la falta de rumbo. Un jugador que rondando los 100 kilos llegó haciéndose cargo de una supuesta condición de ídolo. Le fue como a River. Néstor Gorosito, sin ir más lejos, declaró que el Ogro ya era un “referente antes de firmar el contrato”.

Aguilar se fue y el recado le quedó a Daniel Passarella, que llegó con grandes intenciones pero se quedó en eso. No reforzó de la mejor manera, contrató a un entrenador que llegaba con ganas de experimentar antes que de sacar a River del pozo y se llegó a una situación límite en la que se podía prever que el plantel podría flaquear.

La imagen del final, con la gente queriendo invadir la cancha y con los jugadores llorando en el centro del campo de juego, refleja la realidad mejor que estas líneas. Esos jugadores, que lloraban sin poder creer lo que les había sucedido, hicieron lo que pudieron. Ellos-se podrá discutir el nivel y las capacidades de cada uno-quedarán injustamente como los culpables de todo. Lamentablemente, los verdaderos culpables nunca dan la cara.

No es un sueño, no es una pesadilla. River se fue a la B y deberá volver en caso de que reúna los meritos necesarios. Prepotencia y soberbia no sirvieron para evitar el descenso, prepotencia y soberbia no podrán ser la formula para retornar a primera.

@APanfil

LA LISTA DE LO QUE LE GUSTA A BATISTA

 

mérito s. m.

1 Derecho a recibir un premio o una alabanza: ha realizado un trabajo digno de mérito. merecimiento. 2 Valor o importancia que tiene una cosa: el mérito de su obra reside en la captación de la atmósfera.

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hacer méritos Esforzarse para conseguir una cosa: si quieres que te suban el sueldo, tendrás que hacer méritos.

Está claro que ninguna de las acepciones de la palabra mérito, salvo excepciones, se cumple en la selección argentina. Como ya se ha comentado en alguna que otra ocasión en este mismo espacio, para llegar a la Albiceleste ya no es necesario hacer méritos futbolísticos. Hoy, con ser del gusto del entrenador ya es suficiente.Sin hacer una critica caprichosa de la lista de Sergio Batista para la Copa América, y sin ponerse uno nostálgico por demás, porque ya en otras ocasiones de la historia de la selección ha habido alguna que otra presencia inexplicable como las de Gabriel Calderón, Gustavo Dezotti o Néstor Lorenzo, por dar algunos nombres, es para remarcar la presencia sorpresiva de Fernando Gago, alejado totalmente del nivel que se le conoció en Boca y casi sin minutos en Real Madrid. Su escasa participación en el ultimo año hace preguntarse cómo hizo para entrar en la lista de 23, esa que dejó afuera por ejemplo a Enzo Pérez, de gran presente en Estudiantes que le valió una transferencia al Benfica, y a Diego Valeri, bandera futbolística del Lanús subcampeón. La salida de Luciano Monzón es más entendible, debido a la ciclotimia que lo caracteriza y a que todavía se lo puede considerar como una apuesta a futuro.Lo de Ezequiel Garay, que tampoco tiene lugar desde hace mucho tiempo en el conjunto Merengue, es otro hallazgo de Sergio Batista. Pareciera que sólo se trata de ser distinto, de dar la nota, como ha pasado en ciclos anteriores de la Albiceleste que no terminaron con una sonrisa.

Si se habla de méritos, sorprende también la presencia de Juan Pablo Carrizo, que tuvo un mes y medio fatal, en el que River perdió muchísimos puntos y gracias a eso corre gran riesgo de perder la categoría. Sería toda una ironía que el único convocado del fútbol local provenga de un equipo descendido.

Aquí va la lista completa con los gustos de Batista:

Juan Pablo Carrizo, Ezequiel Garay, Pablo Zabaleta, Nicolás Burdisso, Esteban Cambiasso, Gabriel Milito, Ángel Di María, Javier Zanetti, Gonzalo Higuaín, Lionel Messi, Carlos Tévez, Mariano Andujar, Nicolás Pareja, Javier Mascherano, Lucas Biglia, Sergio Agüero, Marcos Rojo, Sergio Romero, Ever Banega, Fernando Gago, Ezequiel Lavezzi, Diego Milito, Javier Pastore.

@APanfil

TIEMPOS VIOLENTOS…EN RIVER

 
El clima está tan confuso y tenso en River que dar un paso acertado es una utopía. Pasada la amargura por tener que ir a la promoción, luego de siete fechas sin conseguir triunfos y de arrastrarse en la cancha, el equipo de Núñez experimentó la traumática e inédita definición ante un equipo de la B Nacional.
 
Escándalo lamentable aparte, con imbéciles pidiendo huevo en vez de juego, como si desconocieran el deporte que fueron a presenciar, River perdió el partido con mucha claridad y en el horizonte, de no pasar nada raro, se ve su primera participación en la segunda categoría del fútbol argentino.
 

Luego de la derrota consumada, hay muchos que saben que no van a tolerar que su equipo pierda la categoría y empezaron a manifestarse por adelantado, increpando a los jugadores en el hotel de Córdoba o haciendo un escrache en la casa del ex presidente, y probablemente máximo responsable de esta situación, José Maria Aguilar.

Como es tan difícil descontextualizar los noventa minutos que quedan en el Monumental, la cuestión, para la mayoría de la opinión publica argentina, ya está sentenciada y no hay vuelta atrás. Es más, muchos creen que lo peor está por venir.

Queriendo participar de alguna manera de todo esto, salió a hablar Norberto Alonso, uno de los ídolos que, junto a Labruna, Oscar Más y Enzo Francescoli, figura en una de las banderas más emblemáticas de la popular Millonaria. Marginado totalmente de las grandes decisiones del club, el Beto intentó-según sus palabras-calmar los ánimos de los hinchas y manifestó algo de optimismo: “Estamos en una etapa donde tenemos que tirar todos para adelante y el día lunes comenzará, o no, otra etapa en River. Vengo acá a calmar un poco los ánimos. El hincha acompañó al equipo en todo momento y dejarlo afuera en este partido sería faltarle el respeto. Sé que el hincha va a escuchar y se va a comportar como un hincha del primer mundo, se lo pido por favor. Hoy es momento de alentar y por ahí el día lunes empieza otra etapa para River Plate”.

Desconociendo absolutamente si los jugadores van a tomar bien o mal su mensaje, les ofreció ayuda: “A los jugadores les digo que cuenten conmigo para lo que necesiten: estar al lado de ellos, transmitir algo de experiencia…todo lo que tenga que decirles se los voy a decir, y de corazón, para que el domingo ganemos el partido. River lo puede revertir. Sufrimos tres bajas pero los del banco lo tienen que hacer”.

Queda pendiente para más adelante si las palabras de Alonso o la prepotencia de los hinchas sirvieron en algo. Lo único que tiene que hacer River para quedarse en primera división es superar ampliamente a Belgrano dentro de la cancha. Si el equipo no tiene fútbol, como ayer y gran parte del Torneo Clausura, las palabras de afuera no ayudan demasiado.

Se viven tiempos violentos en River. Como si el curso normal de la vida humana vaya a cambiar radicalmente a partir del día domingo, hay quienes son capaces de cualquier locura. Sea lo que sea, que sea en paz.

@APanfil

RIVER HIZO TODO LO POSIBLE POR LLEGAR A DONDE ESTA HOY

Y lo impensado pasó. River, que viene dando pasos en falso dentro y fuera de la cancha desde hace aproximadamente una década, se encuentra a dos partidos de terminar con su máxima pesadilla, para bien o para mal.
 

Luego de la presidencia de José María Aguilar, cuyo resultado está a la vista, en números y humillaciones deportivas varias, Daniel Passarella agarró el club en coma, pero con algo de tiempo para mejorar su imagen, al menos desde lo futbolístico. En ese tiempo también se siguieron cometiendo errores del mismo tinte que el anterior presidente. La soberbia Riverplatense nubló la vista en momentos en que debía reinar la humildad, esa humildad mentirosa de la que River se cubrirá para enfrentar a Belgrano de Córdoba por la promoción.

De la mano de Passarella llegó Ángel Cappa, quién ilusionó a los hinchas luego de ganar sus tres partidos iniciales pero que de a poco fue agotando la paciencia debido a su constante improvisación. Dicha improvisación llevó al equipo a una larga meseta de malos resultados. La cuestión se ponía cada vez más seria y, para calmar un poco los ánimos, llegó Juan José López, que estaba muy tranquilo con su puesto en las inferiores. El clásico ganado a Boca hizo que se recuperara el aliento y las esperanzas en un equipo que terminaría con 31 puntos el Apertura.

Al Clausura, sin brillar, River lo estaba transitando con mucha tranquilidad, pero muchos no entendieron lo que se jugaba y empezaron a exigirle al Jota Jota que fuera decididamente por el titulo, hecho que hizo confundir a un DT que parecía muy convencido. Apostando a más, River fue menos que nunca y llegó a una situación limite sin poder ganar en las ultimas siete fechas del campeonato. Demasiado poco para pretender salir airoso.

River enfrentó la ultima jornada sabiendo que una combinación de resultados ajenos le aseguraban la permanencia, pero River no tenía armas para ejecutar un Plan B, en caso de que fuera necesario. El resto ya es conocido: ganó Olimpo, empató Tigre y River perdió. De esa manera, el Millonario no tiene con qué objetar el lugar que le toca.

Uno de los clubes más grandes de la Argentina está suspendido en una situación que debe transformar en favorable. Hoy, es negativa cien por ciento.

@APanfil

APUNTES Y POSTALES DE PEÑAROL-SANTOS

De una final de Copa Libertadores siempre hay aspectos a destacar, aunque termine cero a cero. Un Poco de Fútbol-o sea yo-estuvo en el Estadio Centenario viendo el reencuentro de Carboneros y Peixes luego de muchísimos años. Esto-a entender del cronista- fue lo más importante de la noche:
 
-El recibimiento de la gente de Peñarol: la cantidad de fuegos artificiales desplegados por la hinchada local sorprendió hasta a los mismísimos habitué del Centenario. Fue ni más ni menos que un recibimiento de equipo campeón.
 

-Darío Rodríguez:a los 36 años, el ex Schalke 04 y Selección Uruguaya sigue derrochando sacrificio y calidad. Se pone el equipo al hombro y juega como si estuviera en el patio de su casa. Marca, impone presencia y hasta crea peligro en el arco contrario.

 
-Guillermo Rodríguez: una de las figuras de la cancha. No tiene la calidad de Darío, pero transmite mucha seguridad. Ante la duda, revienta todo hacia el centro del campo.

 

-El ingreso de la vieja guardia: Diego Aguirre buscó soluciones en el banco de suplentes y logró inquietar al Santos incluyendo a Fabián Estoyanoff, Antonio Pacheco y Diego Alonso. Peñarol no logró la ventaja, pero hizo que el segundo tiempo fuera mucho más atractivo que el primero.

-La deuda de Neymar:la máxima promesa del fútbol brasileño hizo muy poco de lo que sabe. Simuló una falta y se llevó la tarjeta amarilla.

@APanfil