Archivos Mensuales: marzo 2011

EL FUTBOL, UN PUENTE ENTRE BUENOS AIRES Y ARGEL

Hoy que el mundo tiene los ojos puestos en el norte de África, se entrecruzan las diferentes imágenes estereotípicas que tenemos de su cultura, tan lejana en tiempo y espacio. Habiendo caminado sus calles, mercados e inmensos desiertos, es oportuno recordar que, no tan en el fondo, amamos la misma pelota. El fútbol se respira por todo el Magreb y, entre la arena y el olor a especias, por unos momentos, nos sentimos en casa. Aunque claro, hay diferencias. Argelia poco tiene que ver con la Argentina, salvo las primeras tres letras de su nombre. Pero tienen algo en común a tantos kilómetros de distancia. Ese algo, como no podía ser de otra manera, es la pasión por el fútbol, el deporte que no hace caso a fronteras, religiones, ideología política o color de piel.

Minutos después de dejar el Aeropuerto Internacional Houari Boumedienne, recibimos la bendición de un taxista local. “Argelia ama a Maradona”, nos afirma y con esas palabras el hombre nos quiere decir que nos sintamos en casa, mientras, desde la autopista, comenzamos a divisar el imponente paisaje de Argel la Blanca, ciudad portuaria y algo abandonada, digna de una novela de Paul Bowles.

Que el apellido de Diego sea la palabra clave para empezar una conversación casual no es novedad. De hecho, un oficial de policía se nos queda charlando unos cuarenta y cinco minutos solo por haberle mencionado nuestro país de procedencia.

A simple vista, no parece que en Argel vaya a haber una final de Copa, simplemente porque en las calles no hay indicios de ello, a comparación de lo que suele suceder en una capital europea donde la publicidad indiscreta todo lo invade. La ebullición típica de la vida árabe continua como si nada estuviera por ocurrir. Sin embargo no tardamos en descubrir que sólo falta entablar una charla casual con cualquier comerciante para detectar que el único tema de conversación es el partido que está por disputarse. Como una epifanía nos damos cuenta que la pasión no está en los anuncios que venden productos varios, aun desde las camisetas de los jugadores, sino que late en el corazón de la gente. Que no abunden las marcas ni los afiches ni las promotoras ni los fan fest, no quiere decir que no haya pasión por el fútbol.

Basta con preguntar cómo llegar al estadio para que un oficial corte la calle, pare un taxi y le dé las indicaciones pertinentes al conductor que con una sonrisa nos deja justo frente del Olímpico 5 de Julio, donde otras 40 mil personas que ingresaron gratuitamente aguardan por el match entre el E.S. Sétif y el C. A. Batna. Sí, leyeron bien, la entrada a la final de la copa local es libre y gratuita, una interpretación diferente del “fútbol para todos”. Aunque “todos”, curiosamente para cualquier argentino, sean sólo hombres. Las costumbres locales impiden que las “Raulitos”, componente infaltable del paisaje futbolero criollo, vayan a la cancha.

Como lo marca la tradición musulmana, y una alta dosis de machismo, las mujeres están dedicadas exclusivamente a lo que pasa en el hogar, mientras que los hombres son los que tienen los mayores beneficios de las actividades fuera de casa. A los señores se los puede ver jugando al ajedrez en una esquina, tomando un té o fumando un narguile en algún café. Por ende, el fútbol también es exclusivo para hombres. Con una vuelta por las calles de Argel, si se presta atención, se verá que a las mujeres se las puede contar con los dedos de una mano, en especial los viernes, día sagrado para quienes tienen esta creencia.

El partido está por comenzar y las inmediaciones están desiertas, por lo que corremos para no perdernos nada. Es raro que no nos cacheen, que no nos exijan una entrada. Simplemente pasamos los molinetes y sin que nadie nos indique donde ubicarnos nos quedamos, como buenos extranjeros que no conocen la dinámica local, cerca de la policía. Una vez dentro del imponente estadio, la misión consiste en interiorizarse un poco más acerca de los pretendientes al título. Uno de los uniformados, que esta tarde con un ojo velan por la seguridad de los presentes y con el otro siguen el partido en detalle, nos aporta valiosísimos datos: la máxima figura del Sétif es su número 10, Hadj Aissa, talentoso enganche cuyo look es una mezcla entre Andrés D’Alessandro y Chipi Barijho. No corre mucho y su andar es pachorriento, pero de sus pies salen los principales ataques del equipo que luce idéntica indumentaria que el Corinthians de Brasil.

El estadio está lleno de policía militar, guardia civil y otras dependencias, porque en la cancha se encuentra el presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, a quien una gran cantidad de uniformados le ofrenda constantes coreografías con banderas multicolores. Este viejo guerrero del Frente de Liberación Nacional que estuvo entre quienes lograron que el país se independizara de Francia el 5 de julio de 1962, está en el poder desde hace 11 años y su presencia en el estadio no es un dato menor: es como tener a San Martín en la tribuna de un Boca-River.

Además de todo el protocolo necesario por la presencia del presidente, en este coliseo de la capital argelina abunda el color blanco que exhiben los hinchas del Sétif. Esta tarde, todos se pusieron de acuerdo para que nadie se olvidara de su camiseta. Son los más ruidosos y, en árabe, cantan alegres estrofas que serían poco adaptables al cancionero de la Bombonera o el Monumental. Ellos son quienes disfrutan del dominio de su equipo, mientras que a los pocos simpatizantes del Batná, ubicados en el rincón de una de las cabeceras, no se los escucha mucho, casi como si tuvieran el presentimiento de que les llenarían la canasta.

En el césped, el Sétif pulveriza a su rival y en las tribunas es imposible descifrar qué dicen las canciones de sus eufóricos fanáticos que festejan que su equipo esté cortando 21 años de sequía en esta competición.

El 3 a 0, producto de dos goles del temible Metref -ambos de cabeza- y uno de Soualah en contra, no deja ninguna duda acerca de la superioridad de los blancos sobre los de camiseta roja, cuyos hinchas desilusionados emprenden la retirada cuando todavía quedan unos veinte minutos para que el arbitro Haimoudi pite el final.

Sétif, ganador de cuatro Ligas y ahora de siete Copas de Argelia, festejó en una final poco marketinera, pero con la misma pasión que se vive en tantos rincones del planeta.

Por Alejandro Panfil

@APanfil

(Fotos: Sami K. y Mohamed Saad)

ARGENTINA EN COSTA RICA: DECEPCION, DEUDA, ESTAFA…

La Gran Estafa del Rock and Roll (The Great Rock and Roll Swindle) es un documental que dirigió Julian Temple en 1978 acerca de los Sex Pistols y su manager Malcom McLaren, poco después de la escandalosa separación de la banda.
 

El grupo, compuesto por Johnny Rotten, Steve Jones, Glen Matlock (luego reemplazado por Sid Vicious) y Paul Cook, fue explosivo, fugaz y dejó ese sabor a estafa, como el nombre del film de Temple. Con el tiempo, fueron considerados como uno de los exponentes más importantes de su género y de la historia del rock y, por las dudas, dejaron como legado ese excelente y rabioso disco que fue Nevermind the Bollocks.

Estafas en el rock, estafas en el fútbol, estafas en la política, estafas en la vida misma… En todos los ámbitos hay estafas y en el deporte más popular del mundo, sin llegar necesariamente a la ilegalidad, también puede haber estafas, como la de Argentina en Costa Rica. La Albiceleste, con el equipo que presentó en el Estadio Nacional, estuvo muy lejos de dejar un Nevermind the Bollocks.

El equipo de Sergio Batista fue anunciado con bombos y platillos en la previa de su amistoso ante Costa Rica, pero no porque su presente demuestre un juego vistoso, consolidado y ganador sino, sencillamente, porque llegaba con Lionel Messi, el mejor jugador del mundo. Sin dudas, la oportunidad de verlo en esas latitudes era histórica.

Los costarricenses protestaron y manifestaron su decepción ante la ausencia confirmada del crack del Barcelona. Se sintieron estafados porque muchos de los que reventaron el estadio llegaron a pagar hasta 500 dólares por un boleto, solo para ver a La Pulga.

A todo esto, Julio Grondona, con su habitual cintura política, declaró: “La AFA no cobra un plus si Messi está o no en cancha, eso quiero que quede claro. La historia del fútbol argentino supera cualquier cosa, inclusive en la época de Maradona”. Además, confirmó que Messi no jugaría por problemas físicos.

Ya con la resignación del público local, y entendidas o no las razones físicas por las cuales no iba a jugar el crack del Barcelona, el premio consuelo parecía no ser menor: ver a la selección argentina en Costa Rica tampoco es cosa de todos los días. Claro, por lo ofrecido por ésta versión del equipo Albiceleste, se terminó de consolidar esa sensación de estafa en el público local ¿cómo no sentirla?

Este equipo B, que Batista claramente no utilizará en la Copa América o en futuras competiciones oficiales, ofreció un espectáculo-si se lo puede llamar de esa manera- lamentable. Tiene sus razones esta paupérrima exhibición: Checho puso lo mejor ante Estados Unidos y ante Costa Rica prefirió ver a otros jugadores. Algunos de bajo nivel, como José Sosa, y otros que ni siquiera tenían minutos en cancha en sus clubes, como Marcos Angeleri. Por esas cosas que tiene la selección en los últimos tiempos ya no se citan a aquellos valores que por el nivel superlativo mostrado en sus clubes se hacen merecedores de una chance.
 
La ausencia de Lionel Messi, recriminada a Batista por el publico y el periodismo costarricense, se notó muchísimo en el partido y en el equipo argentino. La dependencia que ya generó en sus compañeros es notable. Tal es así que Argentina, sin él, es un equipo ordinario, del montón.

Por momentos se cumplió a la perfección-pero en la intrascendencia- el pedido de Batista de que se toque hasta el hartazgo, de un lado hacia el otro, como lo hace España. Sin embargo, hay una gran diferencia entre estas dos selecciones: Argentina, para lastimar al rival, depende demasiado de Messi mientras que España depende principalmente del equipo.

“Ningún jugador quedó en deuda”,
dijo Batista en conferencia de prensa. El entrenador sabe muy bien lo que vio, pero todo un estadio fue testigo de una Argentina que quedó en deuda. Es más, muchos se sintieron estafados.

@APanfil

ARGENTINA-ESTADOS UNIDOS, PUESTO POR PUESTO


Por Mariano Angarolla

Fue fácil hablar con el diario del lunes luego que la Selección de Maradona quedara eliminada en Sudáfrica, pero si había casi unanimidad entre periodistas antes del Mundial era en cuestionar las ausencias de Cambiasso y Zanetti.

La del Cuchu pasaba un poco por alto, la de Zanetti no tanto. Sin embargo yo no coincidía y me parecía una locura dejar afuera al volante del Inter. Creo que hace una lectura perfecta del juego por su gran experiencia e intelecto, aporta marca, juego asociado y llega al área como un número 9; ni hablar de su regularidad en la elite europea desde hace muchísimos años. Ante Estados Unidos demostró que nunca debió salir del plantel.

Rescato el juego y la evolución del Valencia, entendiendo las distancias que lo separan del Barca y el Real. Pero escuché un par de veces que el elogio hacia Banega era exagerado. Creo que no es Busquets, ni Alonso, ni Modric (volante central del Tottenham), aunque puede que cumpla un rol diferente tanto en Valencia como en la Selección, pero lo veo cada vez mejor, consciente que tiene mucho por mejorar. Contra el elenco norteamericano jugó muy bien y sin Gago y lejos de que el volante del Madrid vuelva a su nivel, el del Valencia calza justo en el fútbol ideal que desea Batista.

Muy bien Mascherano. En el momento que lo vi tirándose al piso para cortar pelotas en el fondo cuando se moría el partido pensé: “recuperó la confianza”. Y el hecho de que le hayan pegado tanto creo que tiene que ver con su mayor participación en la posesión de la pelota, tarea obligada en el equipo de Guardiola que traslada al del Checho. El ex River, marcó como sabe hacerlo, habló, se quejó y viene el plus…jugó, o al menos intentó hacerlo.

En la entrevista que concedió a Martín Castilla para La Nación previo al partido, dijo que para él hubiese sido muy cómodo quedarse en Liverpool, donde tenía un buen contrato y nadie le sacaba el puesto. El Barcelona le significaba ir al mejor equipo del mundo, pero un aprendizaje, un desafío de adaptarse a una forma de juego que viene de una escuela que él no tuvo. Bueno, Busquets le demorará su aprendizaje, pero tanto como el seleccionado argentino, él está haciendo un curso acelerado.

Fue interesante verlo a Marcos Rojo volcado en ataque constantemente; de Zanetti no es novedad. Al pibe del Spartak le falta muchísimo ruedo y el veterano del Inter cumple, pero es sabido que luego de la Copa América cuelga los botines de la Selección.

Conclusión: de acá a cuatro años hay que encontrar laterales, caso contrario, el juego que pretende Batista no se podrá desarrollar. Este es uno de los mayores desafíos del cuerpo técnico. Se nota que lo están buscando.

Qué jugador raro Di María… porque a veces da la sensación que se pierde en el partido. Por momentos ni la toca, no participa, pero cuando la agarra su velocidad es tremenda. Mourinho tiene que enseñarle a usar la derecha, urgente. Si lograra utilizar las dos piernas sería intratable. Messi le metió un pase extraordinario; lo habilitó por derecha y lo dejo mano a mano, pero el ex Central le pegó con la derecha y no solo no le apuntó al arco (que era lo que pedía la jugada) sino que tiró un centro amateur.

Si de extremos hablamos, Lavezzi fue el mejor de los dos. Tuvo mayor participación con la pelota y cuando se asoció con Messi jugaron a la Play Station. Además, presionó bien arriba la salida de los defensores, algo fundamental en este esquema.

En el libro Hagan Juego, de Ángel Cappa, Guardiola dice que no quiere carrileros y que su equipo arranca con los extremos presionando bien arriba. Hoy Lavezzi actuó de Villa y no estuvo nada mal, al menos en el primer tiempo. Y mencionamos el primer tiempo porque fue cuando Argentina intentó y por momentos aplicó en relación a lo que quiere Batista. Mucho toque; posesión exagerada del balón. Faltó algo más de profundidad y algún que otro tiro de larga distancia, pero la idea, la identidad se notó.

Milito y Burdisso cumplieron. Anularon cualquier contragolpe norteamericano complementándose muy bien, saliendo con pelota al piso, tocando y achicando hacia arriba cuando Argentina atacaba.

Por último, si destacamos la falta de laterales de acá a Brasil 2014, no podemos dejar de hacerlo con el arquero. Argentina es un equipo al que generalmente le atacan poco, por lo que su arquero “está frío”. Esto le pasa por ejemplo al Barcelona, al Madrid, al Manchester United, al Inter; equipos poderosos que en cualquier cancha y torneo manejan el partido (salvo cuando se cruzan entre ellos) y son atacados, con claridad, dos o tres veces por encuentro. En esos casos, si el arquero responde ante la falta de actividad constante es muy probable que estos grandes equipos ganen.

Pongo como ejemplo a la España campeona del Mundo. En la final ante Holanda, fiel a su estilo, tenía una exagerada posesión de la pelota y el partido se jugaba en campo holandés. Sin embargo, como suele pasar con un equipo que ataca constantemente y achica para adelante, un contragolpe puede dejar a los delanteros rivales mano a mano con un defensor o directamente con el arquero. Bueno, eso pasó y Casillas le tapó dos mano a mano al crack de Robben que podrían haber significado (quien sabe) el título de la Naranja. Casillas ataja en el Real Madrid donde su protagonismo es igual al del seleccionado. Recibe dos o tres bombazos por partido y responde.

Tanto como se necesitan defensores rápidos, que achiquen y que salgan con pelota al piso, Argentina también necesita un arquero de “equipo grande” que esté preparado para responder ante tres o cuatro disparos por partido. Andujar resolvió bien dos disparos débiles en el primer tiempo, pero en la segunda mitad no contuvo bien un cabezazo débil y su rebote terminó con el gol norteamericano que derivó en el empate final. Esa fue toda su tarea en 90 minutos. Andujar ataja en Catania, un equipo pobre del Calcio al que le suelen convertir todas las fechas; Romero, habitual titular, encaja un poco más jugando en un AZ Alkmaar que es protagonista en la Liga de Holanda. Durante el proceso de Van Gaal el equipo holandés salió campeón y Romero tuvo un récord histórico con su valla invicta, pero el DT ya no está y la realidad del equipo es otra.

Suena Carrizo, siempre y cuando vuelva a su nivel, pero el River de hoy está muy lejos de aquel que aplastaba a sus rivales con un fútbol vistoso. Hoy juega a otra cosa y pelea por otras cosas.

Tanto los laterales como un arquero son los grandes desafíos de los seleccionadores argentinos. Todo se puede pulir y cada jugador, en su puesto, podrá ir mejorando, pero también está claro que con una idea de juego tan firme como la que tiene Batista, hay que buscar a los mejores intérpretes. Y esto no significa que haya que convocar a los cracks, a los que la rompan en sus clubes (que también sirven en el plantel) sino a los jugadores que, según el criterio del DT, sean los mejores para jugar en ese puesto con esa idea. De ahí las ausencias de Tévez y Agüero por ejemplo, quienes para el entrenador, pueden integrar el plantel, pero no son los mejores intérpretes de sus ideas de juego.

En el frío estadounidense, Argentina aprobó un examen. Demostró una vez más que tiene una identidad, que sabe a qué quiere jugar. El intento duró solo 45 minutos y ante un seleccionado que no es de primera línea, pero sirve y da esperanza. Faltan todavía cuatro años para Brasil 2014 y a este ritmo no caben dudas que se puede consolidar el modelo.

ARGENTINA: ARRANCA ILUSIONANDO, TERMINA PREOCUPANDO

 
La selección argentina arrancó con mucho toque y posesión de balón su amistoso ante Estados Unidos. El equipo, tal como quiere Sergio Batista en su deseo de imitar al Barcelona de Guardiola, hizo circular la pelota de un lado a otro, brillando por momentos, pero con poca profundidad y sin rematar demasiado al arco.
 

La intención fue buena, porque nadie puede renegar de un fútbol de pelota bien tratada y que vaya la mayor parte del tiempo a ras del piso. Pero cuando todo ese volumen de juego no tiene como fin el arco contrario, todo se termina transformando en un fulbito que muere en la intrascendencia.

El 1 a 1, gracias a los goles de Esteban Cambiasso y Agudelo, es anecdótico. Lo cierto es que la selección se desinfló en el segundo tiempo y, a contramano del discurso del entrenador sobre que lo más importante es el funcionamiento de cara al Mundial 2014, terminó con la imagen de un equipo apurado por conseguir un resultado y que dependió demasiado de alguna genialidad de Messi.

Tal vez, para ser más coherente con esa idea de Batista del juego vistoso, debió ingresar algunos minutos Javier Pastore, quien seguramente tendrá participación contra Costa Rica.

Mariano Andujar, que jugó en lugar del habitual titular que es Sergio Romero, falló en la jugada clave. Su actuación, por lo desacertada, se pareció a la de la derrota ante Brasil por eliminatorias. Tal vez, de una vez por todas, esté por llegar la revancha para Juan Pablo Carrizo.

El resultado es lo de menos, pero si se habla del funcionamiento del equipo, se debe decir que fue de mayor a menor. Para lo que pretenden los hinchas, falta mucho; para lo que pretende Batista, todavía mucho más.

EL COMPROMISO DE XAVI

 
Cuando se enfrenten España y Republica Checa, por una nueva fecha de las eliminatorias para la Eurocopa 2012, Xavi Hernández estará cumpliendo nada más ni nada menos que 100 partidos con la Roja.
 

Y el dato no es menor, ya que a este monstruo del fútbol se le vive reclamando que blanquee cual es su verdadero compromiso con la selección española, siendo tan catalán como es.

La respuesta es simple y se encuentra en el primer párrafo: 100 partidos y la cosecha de una Eurocopa y una Copa del Mundo. Además, claro está, el hecho de haber puesto al servicio de La Roja su talento inconmensurable.

A pesar de que sus sentimientos se corresponden con todo lo referente a Cataluña, Xavi declaró continuamente que es feliz jugando con España y su compromiso con la selección española está a la vista. Pero eso parece no ser suficiente para muchos.

“Es como si uno es independentista y le viene una empresa de Madrid o La Coruña, y va porque es un profesional. Se tiene que diferenciar el tema del deporte del tema político, siempre lo he dicho. En el momento que haya una ley que implique esto o aquello, yo actuaré”, declaró alguna vez intentando dejar en claro su postura.

A Xavi siempre se le reclama algo más, como dijo Vicente del Bosque: “Es un chico con un comportamiento extraordinario. Parece que siempre le estamos pidiendo que proclame su españolismo y apoyo a la selección y sabemos que es un chico, que tiene un compromiso grande con la selección”.

Mientras tanto, a todos aquellos que le reclaman algo más, Xavi les responde con más y más fútbol.

@APanfil

MESSI PARA TODOS

“No sé si estoy despierto, es una emoción muy grande practicar con Messi, Zanetti, Mascherano y toda la plantilla de Argentina”, fue lo primero que expresó Brian Gallego, capitán de la Sub 18 de los New York Red Bulls.
 

Esas palabras de un juvenil que está haciendo sus primeras armas en el fútbol deberían servirles como explicación a todos aquellos que no entienden cómo se expone a Lionel Messi a semejante cantidad de kilómetros para disputar una serie de amistosos de escasa importancia.

Dichas quejas, que provienen del entorno del Barcelona, no hacen más que generar antipatía, porque Messi es el mejor jugador del mundo y, como tal, debe ser el embajador de dicho deporte en cada rincón del planeta.

Es verdad que los amistosos de la Albiceleste, que por cierto se jugarán muy lejos de la Ciudad Condal, son de poco valor competitivo: Estados Unidos, que demostró un gran crecimiento en la materia en los últimos años, no está al nivel de las selecciones elite. Mucho menos Costa Rica, que ni siquiera clasificó al último mundial.

Es también verdad que Barcelona invierte fortunas en retener a Lionel Messi en su plantel. También es cierto que la entidad Culé disfruta del beneficio de tenerlo como ningún otro club en el mundo.

Que la AFA no tuvo el tacto suficiente y no usó el Google Earth para recordar donde se sitúan Nueva York y Costa Rica también es verdad, y también es verdad que el dinero pactado por estos amistosos está lejos de despreciarse.

Pero, de vez en cuando, hay que dejar de lado el egoísmo y los intereses y pensar en lo que significa ver de cerca al mejor del mundo. “Es una gran experiencia para nosotros, y la vamos aprovechar al máximo… Esta oportunidad es realmente muy valiosa”, agrega Gallego, quien todavía no sale de su asombro.

Aquellos que no tienen en consideración a quienes no viven en España para verlo en acción todos los fines de semana, y cuya fría argumentación sostiene que se lo debe “cuidar”, deben también saber que Messi es jugador de fútbol (profesional) y que viajar cortas o enormes distancias para jugar partidos oficiales o amistosos es parte de su trabajo, que bien pago está.

BOCA: EL UNICO PROYECTO ES RIQUELME

Se terminó una era en la que todo lo que tocaba Boca lo convertía en triunfos y en copas. Desde el Torneo Apertura 2008, que ganó con un entrenador-Carlos Ischia-al que luego despidió, la entidad Xeneize no paró de dar pasos en falso.Los técnicos pasaron, se fueron jugadores y llegaron otros, pero siempre todo giró alrededor de una sola persona: Juan Román Riquelme. Con una veneración desmedida, se depositaron todas las esperanzas en el ídolo y continuamente se postergaron proyectos que tuvieran que ver con el equipo (hablo de arqueros, defensores, volantes y delanteros).

El contrato millonario- demorado y discutido- de JR desnudó la falta de rumbo y conducción de Jorge Amor Ameal, que accedió, luego de cruces mediáticos casi sin precedentes, a las pretensiones del jugador. Dicha firma no implicaba precisamente una solución al caos futbolístico en que Boca ya estaba inmerso. Los resultados están a la vista, con un equipo que bate sus propios records negativos en cada inicio de campeonato.

“Es un día de gran satisfacción para Boca. El único que gana es el club, no hay victorias personales”, manifestó Ameal cuando logró la firma de Riquelme. Estaba claro que pateaba los problemas para más adelante. Con las elecciones a la vista, el directivo Xeneize prefirió no tomar una medida que hubiera sido, por cierto, muy impopular. Pero la decisión que se debió tomar (terminar el vínculo con Riquelme o con Palermo) no se tomó. El presidente, con cara de satisfacción, dijo erróneamente que Boca había renovado bien su plantel.

Existía por esos momentos un quiebre total en la relación entre Juan Román Riquelme y Martín Palermo que repercutía negativamente en el resto del plantel al haberse consolidado dos bandos diferentes siguiendo a uno y otro.

Gracias a las internas en el vestuario, lo que también tuvo que renovar Boca fueron los entrenadores. En poco tiempo, el “Mundo Boca” y-especialmente- el plantel se devoraron a varios técnicos. Se sucedieron Alfio Basile, Abel Alves, Roberto Pompei, Claudio Borghi y ahora pende de un hilo Julio Cesar Falcioni. Todos esos nombres, con sus diferentes maneras de ver el fútbol, además de haber sido victimas de un plantel complicado, también reflejaron la falta de proyecto futbolístico de Boca. ¿Qué es lo que quisieron mostrar dentro de la cancha?

Ejemplo: el clamor popular Xeneize le manifestó a Borghi su descontento con la famosa línea de tres en el fondo que intentaba aplicar. Luego de eso, fueron a buscar a Falcioni, que usa la tradicional línea de cuatro que a Boca siempre le quedó más cómoda. Sean tres o cuatro los del fondo, ese tema siempre fue secundario para quienes llevan los destinos del club.

Durante todo este tiempo, la máxima bandera política y deportiva de Boca fue Riquelme. Error grave en un club que pretende los resultados que obtuvo hasta hace poco tiempo. Sin dudas que Riquelme es un enorme jugador, el diferente, pero hoy está muy lejos del nivel que supo mostrar en sus épocas gloriosas. Todos aquellos que celebran un mínimo destello de calidad del Román de hoy lo hacen porque es algo fuera de lo común dentro del paupérrimo nivel del fútbol argentino, que se ha emparejado decididamente para abajo. Pero comparándolo con el mejor Riquelme, este es otro jugador. Los entrenadores, presos del “proyecto Riquelme”, pasan en fila sin poder desplegar todas las buenas intenciones y voluntades que los llevaron a Boca. Román fue clave en una de las etapas más brillantes de la historia Xeneize, pero hoy está lejos de ese nivel extraordinario que hacía inútil cualquier cuestionamiento por sus actitudes en el vestuario.

Pero la culpa de los males de Boca no es de Riquelme. La dirigencia, incapaz o sin lucidez suficiente como para tomar las decisiones más adecuadas, le depositó, sin ponerle ninguna condición, toda la confianza y el poder a Román. La cúpula directiva, por concentrar todos sus esfuerzos en Riquelme, rellenó los demás puestos con lo que tuvo a mano y, a raíz de eso, hoy tiene un plantel de medio pelo para abajo, muy lejos de aquellos planteles que consiguieron tantos títulos en la década pasada.

Javier García está a años luz de ser Oscar Córdoba o Roberto Abbondanzieri; Cellay difiere mucho de Ibarra; Caruzzo no tiene nada que ver con Bermúdez o Samuel. Monzón no se parece ni un poco a Rodolfo Arruabarrena. Pablo Mouche no es Guillermo Barros Schelotto y Palermo, porque los años pasan factura, ya no es el mismo.

Luego de ser uno de los mejores equipos del mundo durante diez años, Boca hoy está perdido en el fondo de la tabla de posiciones, temiendo por el bajo promedio que tendrá en la próxima temporada. El “Boca es Boca” quedó en el pasado. Hay que ser ciego para no verlo, hay que ser necio para no admitirlo.