Simeone cree y luego existe

creerDiego Simeone es un técnico que saca lo mejor de sí en equipos necesitados y considera que las dificultades son la mejor escuela.  Por eso su principal lema es creer. Creer en que los resultados van a llegar pura y exclusivamente gracias al trabajo y a la intensidad con que se viva ese trabajo. Simeone cree y luego existe.

Simeone decidió ponerle puño y letra a su propia biografía, que es ni más ni menos que un manual de estilo, de su estilo. El Cholo, que con su particular modo de vivir y ejecutar el fútbol se metió entre los mejores entrenadores del mundo, va contra la corriente y no le importa ser políticamente incorrecto cuando afirma que “más allá del talento individual y del juego de equipo que pueda proponerse, la mayoría de las veces los goles vienen por errores del rival”.

También es capaz de poner en duda los pergaminos de un indiscutido cuando dice que “A Guardiola le fue bien con los equipos juveniles. Fue él quien armó ese gran Barcelona y obtuvo grandes resultados. Pero habría que ver qué hubiera pasado si le tocaba dirigir a un equipo más débil” y de destacar las virtudes del DT más polémico del fútbol argentino: “Caruso Lombardi es un ganador dentro de las situaciones en las que le tocó intervenir porque salvó a miles de equipos”.

“Cuando a un técnico se le pone el rotulo de ganador es porque sus equipos ganan los partidos importantes más que por las estadísticas. Con buenos equipos, seguramente vas a estar más cerca de ganar. Para mí todos los entrenadores somos parecidos. La diferencia que puede haber es que algunos tienen la posibilidad de entrenar a equipos mejores que otros porque han hecho el camino de determinada manera para llegar a esos equipos, o porque tuvieron la oportunidad y no la desaprovecharon”, sostiene Simeone, un DT que con su estilo, que incluye el saber jugar sin la pelota, no sólo puso a su actual equipo a competir de igual a igual con los mejores equipos de Europa sino que potenció individualmente a un gran puñado de jugadores que, de no haber sido dirigidos por el Cholo, tal vez estarían muy lejos de ser lo que hoy son.

“Míster Simeone me ha dado mucho, me ayudó y ha confiado en mí en un momento clave. Y por eso le respondí de la mejor manera. El Míster es un grandísimo entrenador que me hecho crecer como persona y como futbolista”, dijo Diego Costa, un delantero que, al igual que el Atlético de Madrid, no hubiera salido del montón de no haber sido por las ideas, el modo de trabajar y la convicción que le imprimió Simeone.

Será el rey del gol

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Muy de a poco, pero progresivamente, se va encendiendo la llama del mejor Messi, y la temporada está llegando a ese momento en que el argentino comienza a destaparse en los partidos importantes, esos en que se empiezan a cocinar los grandes objetivos que se terminan consiguiendo en mayo del año siguiente.

De a poco va quedando atrás el amargo recuerdo de la final perdida ante Alemania en Brasil 2014 y la Pulga va encontrando esa motivación que necesita para demostrarle una vez más al planeta que en los últimos diez años no hubo mejor jugador que él. Hubo buenos competidores, mucho talento junto en Europa, sí, pero Messi es único, como lo manifestó alguna vez Pep Guardiola, el hombre que lo transformó en falso nueve e hizo que su carrera tuviera un antes y un después. Messi está encendido nuevamente y, como consecuencia de su buen andar en Barcelona, en la última semana ya dejó todo listo para superar dos récords que ni el más optimista se hubiese animado a aventurar.

El sábado último, el crack anotó en el triunfo sobre Eibar y quedó a tan solo un gol de Telmo Zarra, el máximo goleador de la Liga Española, con 252 tantos. Y el próximo sábado, nada más ni nada menos que ante Real Madrid y en el Santiago Bernabéu, Leo tendrá la gran posibilidad de transformarse en leyenda absoluta en la península ibérica. Y no sería ninguna rareza que marque y se detenga el juego para rendirle tributo, ya que entre sus grandes goles hay muchas perlas convertidas en el estadio ubicado a un costado del Paseo de la Castellana.

Ayer, mientras ya recorría en su mente lo que puede llegar a suceder en el Bernabéu, el argentino también dejó preparado el escenario para convertirse en el máximo anotador de la Champions League. Ante Ajax, el crack dibujó una de sus tradicionales definiciones apareciendo por sorpresa y llegó a 69 tantos, quedando a tan solo dos de Raúl, una gloria de Real Madrid que ostenta el récord desde hace varios años.

Barcelona no es el mismo de otros tiempos, pero le alcanzó para derrotar al club que en los años 70 fue el máximo inspirador de lo que después se comenzó a trabajar con los juveniles en La Masía. Primero apareció Neymar, tras una gran jugada de Messi apilando rivales. Iban 7 minutos  y el equipo de Luis Enrique, que decidió preservar a varios de sus hombres para enfrentar al Merengue, encaminaba una victoria no del todo sencilla. A los 24, llegó el tanto de la Pulga y faltando dos hubo que sufrir un poco, ya que Anwar El Ghazi descontó desparramando al arquero Ter Stegen. Sandro, en el minuto 90, llevó tranquilidad y esperanza para lo que viene, que será una página en blanco, para que Messi termine de escribir su nombre en el libro de los grandes del fútbol europeo.

Brasil espera que la pelota lo libere de tensiones

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Termina la cuenta regresiva y Brasil será nuevamente sede de una Copa del Mundo. Pero ésta será muy diferente a la de hace 64 años, cuando construyó el majestuoso Maracaná y perdió la final ante Uruguay. Hoy, el país vecino es sólo el dueño del terreno y quien afronta los gastos millonarios para que la FIFA instale su circo itinerante.

El pueblo se queja y reclama por escuelas y hospitales, y Brasil vive en tensión constante, ya que no sólo debe atender las quejas de sus ciudadanos, sino que también soporta las presiones del organismo presidido por Joseph Blatter, que le exige que se apure para llegar a esos estándares europeos que tanto pretende.

No se jugará en el Morumbí ni en el Pacaembú, como muchos habrán imaginado tras confirmarse a Brasil como sede. Se jugará en los nuevos y costosos Arena, el concepto siglo XXI que unifica y les quita personalidad a los estadios.

Así las cosas, Brasil espera que la pelota lo libere de tanta tensión.

Michel Salgado: “La Champions es un mundial que se juega todos los años”

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Aunque en el primer semestre del 2014 toda la atención se va detrás del Mundial Brasil 2014, la UEFA Champions League sigue su curso, consolidándose como el torneo de clubes más importante del mundo. Y motivos hay de sobra, porque, mal que pese por estas tierras, tiene a los mejores jugadores del planeta, los mejores partidos y, encima, se juega todos los años. Es decididamente un mundial al que no hay que esperar cuatro años para que se vuelva a disputar.

A propósito de esa magia que transmite la Champions por todo el mundo, Rivadavia.com.ar tuvo la chance de entrevistar a Michel Salgado, que en Real Madrid jugó al lado de Zidane, Figo, Raúl y Roberto Carlos, entre otros Galácticos, y levantó la “Orejona” en dos ocasiones.

-Por la mística que genera y el atractivo que tiene la Champions ¿es el mundial que se juega todos los años?

-Yo creo que has dado perfecto en la tecla, la Champions es un mundial que se juega todos los años. Esa es la sensación que tenemos los jugadores cuando la jugamos. Es nuestro mundial, pero en clubes, y realmente esa sensación se lleva en cada partido, en cada entrenamiento. Las semanas en que hay Champions, los entrenamientos son diferentes de los que hay Liga, porque se siente de una manera diferente y en un club como Real Madrid se siente aún más especial y con más presión. Pero sí, estoy de acuerdo contigo en que cuando levantas el trofeo sientes lo mismo que cuando ganas la Copa del Mundo.

-En los últimos mundiales, el nivel no ha sido tan alto de acuerdo a las expectativas que se generaron. No sucede así en la Champions, que los equipos intentan jugar buen fútbol desde el comienzo hasta el final de la misma…

-Hombre, está claro que la presión en el fútbol ha subido muchísimo cada año y eso hace que los entrenadores lo sientan así, y como tú dices, por ahí tienen un estilo de juego que en determinados partidos se refleja en planteos muy conservadores, pero la Champions es un trofeo especial, donde los entrenadores, al ser un torneo que va durante todo el año, desde la zona de grupos hasta los partidos digamos “de la muerte”, lo puedan vivir de una manera distinta. A partir de octavos, todos los partidos son vibrantes, de una dimensión enorme, de una calidad futbolística espectacular y hay que ser justos, ya que en la Champions tenemos a los mejores jugadores del mundo, a los brasileños, a los argentinos, a los coreanos y eso es una clave importante, porque si bien es una copa que se juega en Europa, los jugadores sudamericanos tienen una parte importante, como el Kun Agüero y muchos otros. Y esa es la clave de la Champions. Además, cuando a equipos como el Manchester City o el PSG llegan nuevos dueños con capitales, el objetivo final es ganar lo más grande y lo más grande es ganar esta copa.

-Las finales de torneos continentales en Sudamérica, llámese la Libertadores, la Sudamericana o la Recopa se juegan a partido y revancha. ¿Eso le quita mística a la definición?

-Sin ninguna duda, yo te puedo asegurar que una final a dos partidos no tiene nada que ver con la pasión, la presión incluso y la dimensión que trae una final a único partido. La final a único partido es maravillosa pero ya no sólo en Champions, sino también en Copa del Rey, que no es muy importante en España ahora mismo, pero cada final, esa semana adquiere una dimensión enorme y la afición lo vive como algo muy grande. Tu imagínate la Libertadores, no sé, Boca jugando contra cualquier equipo de Brasil y hacerlo a partido único en Paraguay. Yo creo que la gente se volvería loca por estar en ese campo, con dos países enfrentados, porque ya no son sólo dos equipos, sino dos países enfrentados en una final. Yo creo que se equipararía sin ninguna a duda, y eso es lo que también tiene de especial la Champions.

-Real Madrid es el club que más sabe de Champions porque la ha ganado en nueve oportunidades, pero en los últimos años le ha costado muchísimo, aún habiendo contratado refuerzos como Gareth Bale, que costó 100 millones de euros. ¿Por qué le cuesta tanto la décima? ¿Es demasiada presión?

-Es mucha presión, porque la presión en el Madrid es enorme. Ganar la Champions es el objetivo que se marca el Real Madrid cada año cuando empieza un proyecto, y eso implica que tengas que renovar y que traigas algo más, y ese algo más es porque también está entrando mucho dinero en otros clubes. Hemos visto lo rápido que se han armado el Manchester City y el Paris Saint Germain para llegar ya a zonas peligrosas como cuartos de final o semifinales, con lo cual, si quieres estar y quieres mantener esa fuerza que te da llevar históricamente la camiseta del Real Madrid también tienes que traer a los mejores y eso es lo que intenta Florentino Pérez cada año.

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Salgado, que tiene 38 años y confesó que le hubiese gustado jugar en Boca, también recordó a los argentinos con los que fue campeón en Real Madrid…

-Has sido campeón de la Champions jugando con argentinos en el plantel, como Redondo y Solari. ¿Qué contagian ellos dentro del plantel?

-Hombre, contagian lo que tiene un jugador argentino. No es porque esté en la Argentina, pero el jugador de aquí tiene una cosa en el ADN y se adapta a cualquier superficie, a cualquier país y a cualquier comida. Simplemente van a un país a jugar al fútbol y son los primeros en adaptarse. Yo creo que tienen ese sentimiento ahí, y creo que se gana en la calle. Lo bueno del fútbol argentino es que viene de la calle y de allí se aprenden cosas que no se aprenden nunca en una escuela (de fútbol). Está claro que en la escuela aprendes mucho a nivel técnico, pero la escuela de la calle es la que te hace competir y es la que traen los argentinos a cualquier equipo y he tenido la suerte de estar con muchos, con Fernando, Cambiasso, Solari, Gago, Higuaín y Gaby Heinze. Todos tienen algo especial cuando compiten.

-Hace poco, Ángel Di María hizo un gesto polémico hacia un sector del público del Real Madrid. ¿Creés que él sólo se arrepintió?

-Sin ninguna duda. La gente que está alrededor de él también se lo ha hecho ver así. Ángel Di María se ha dado cuenta que el Real Madrid es muy grande y que era el momento de dar un paso atrás y lo ha dado. Y es justo decir que si una persona se equivoca, puede pedir perdón y seguir adelante, y no sólo que Ángel ha pedido perdón sino que a partir de eso ha hecho sus mejores partidos. Ha dado un paso adelante y creo que sí sigue así, estoy seguro, porque conozco al Bernabéu, que ya se lo están perdonando (risas).

-¿Y con la décima Champions en Lisboa se perdona todo?

-Sin dudas. En Real Madrid se perdona todo si se levanta ese trofeo. Es como cuando tienes cualquier enfermedad y te tomas alguna medicina. La medicina del Madrid para cualquier problema es la Champions.

Por Alejandro Panfil

(Publicada originalmente en Diario La U y Rivadavia.com.ar)

 

MÉS QUE UN CLUB, UN GRAN NEGOCIO…

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En los últimos años, muchos se han maravillado con lo que generó el Barcelona de Pep Guardiola y Lionel Messi. Las bondades dentro del campo y las posturas fuera del mismo provocaron que los futboleros del mundo manifestaran una devoción sin límites por todo lo que tuviera que ver con el club catalán, desde el buen trato del balón hasta las declaraciones prolijas y el compromiso con las campañas benéficas. Una especie de lo que Beatríz Sarlo denominó como “buen tipismo” al referirse al modo de hacer política del PRO.

Més que un club se lee cada vez que el Camp Nou está vacío, dando a entender que se trata de un club distinto, que excede al fútbol y que propaga buenos valores hacia el resto de la sociedad. Pero el buen tipismo y la credibilidad global del FC Barcelona tienden a debilitarse luego de salir a la luz que el presidente Sandro Rossel pagó 95 millones de euros por Neymar y no los 57 millones que declaró oficialmente. No queda otra que pensar que Més que un club, es un gran negocio…

RAMÓN, MÁS VOCERO QUE ENTRENADOR

ramon“¿Vieron algunos partidos de Mourinho? Él juega para conseguir un resultado, y yo hice lo mismo. Los jugadores tuvieron entrega y determinación para cumplir lo que habíamos planeado”, dijo un muy satisfecho Ramón Díaz, luego de eliminar a San Lorenzo de la Copa Sudamericana habiendo utilizado un esquema ultra conservador. Ayer, en conferencia de prensa, se olvidó de sus palabras posclasificación ante el Ciclón y volvió a criticar el planteo con que Carlos Bianchi le ganó una vez más el Superclásico.

El riojano, un DT que se caracterizó por tener equipos muy vistosos y goleadores, parece no saber cómo seguir sosteniendo su idolatría ante esta pobre versión de River post-B Nacional. Lo suyo, por estos días, pasa más por atajar preguntas y hacerle mimos a la hinchada que por trabajar intensamente para que sus delanteros manden de una vez la pelota a las redes. El Pelado, en ese juego dialéctico con la prensa, cae fácil en la contradicción y perjudica su credibilidad ante los hinchas, aunque siempre vaya a haber alguno que otro que lo ponga por encima de River.

LO QUE INSINUÓ RIVER, LO CONCRETÓ BOCA

BocaRamón Díaz de un lado, Carlos Bianchi del otro; River atacando y metiendo miedo en el comienzo, Boca siendo efectivo y llevándose todo… El Superclásico en el Monumental tuvo un aire a esos duelos de la década del noventa en los que el Millonario proponía y el Xeneize facturaba. Y la historia se repitió, ya que la visita, con gol de Emmanuel Gigliotti, se llevó la victoria y terminó festejando a lo grande, a pesar de no haber podido contar con el aliento de sus hinchas.

Es verdad que River mostró una mejor imagen en el primer tiempo y que en el segundo tuvo claras chances de empatarlo, pero nunca estuvo cómodo en el partido, como sí Boca, que gozó de la paciencia necesaria como para esperar el momento indicado y lastimar en una de las pocas ocasiones que dispuso frente a Marcelo Barovero.

River intentó enamorar a sus hinchas con un toqueteo interesante en tres cuartos de cancha, y por momentos pudo haber quebrado la resistencia de su rival, como en un remate de Gabriel Mercado en el que Agustín Orion dio rebote y tuvo que esforzarse para detener el inmediato intento de Manuel Lanzini.

Como si no le faltara peso arriba, paulatinamente Teo Gutiérrez iba abandonando el área para convertirse en el único armador de juego de su equipo, algo que no le gusta demasiado a Ramón Díaz, quien en la conferencia de prensa volvió a insistir en que lo trajo para que sea el nueve de River. El local asustaba pero no concretaba; la visita esperaba y pensaba ese golpe letal que iba a llegar a los 22 minutos, cuando Riquelme, parado, abrió para Juan Manuel Martínez y éste sirvió para Emmanuel Gigliotti. Acto seguido, el Puma se le anticipó a Jonatan Maidana y venció a Marcelo Barovero con un remate sutil, efectivo y desmoralizante, ya que todo lo que había insinuado River lo terminó concretando Boca.

En el complemento, el equipo de Carlos Bianchi perdió por lesión a Riquelme, Gigliotti y Gago, pero ni así se dejó amedrentar por un River que ahora lucía apurado y desesperado en busca de la igualdad. A pesar de sus sucesivos avances, la claridad del equipo de Ramón Díaz nunca llegó, aunque sí tuvo un par de chances que pudieron haber cambiado el resultado, como un remate en el palo de Leonardo Ponzio y un cabezazo de Rodrigo Mora que besó el segundo parante del arco defendido por Orión.

El Monumental, que sólo pudo contar con simpatizantes millonarios, se iba silenciando a medida que se acercaba el pitazo final de Germán Delfino. Luego de cinco minutos de adición, ese final llegó, y Boca, como en aquellos triunfos de la década del noventa, volvió a sonreír en la cancha del eterno adversario.

Las lesiones volvieron a hacerse presente en un conjunto xeneize que ahora, más que nunca, va a la caza de Newell’s, pero no hay dolor físico que pueda opacar tanta alegría luego de semejante conquista.

Con hinchas o sin hinchas, de local o de visitante, jugando bien, mal o más o menos, la historia se volvió a repetir y Boca demostró una vez más que sabe cómo ganarle a su clásico rival.

(Salió publicada el lunes 7 de octubre, en la página 3 del Diario La U)